Punto de encuentro: Aparcamiento piscinas de Nuevo Artica en variante norte.
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Cómo llegar al punto salida excursión
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Hola a todos. Ayer anunciaban un día frío y lluvioso, y a pesar de los malos pronósticos nos juntamos 30 personas dispuestas a desafiar al temporal. El itinerario escogido iba de un pueblo en el llano, con fácil acceso rodado y de reciente creación a otro ya viejo, abandonado, cuyas casas a duras penas aguantan el paso de los años y de acceso complicado. Fuimos de Torre de Peña, un barrio de Gabarderal, fundado en 1960 por el Instituto Nacional de Colonización para propiciar el aprovechamiento agrícola de las tierras regadas por el canal de las Bardenas. A sus primeras 26 familias se les dotó de una casa, 10 hectáreas de tierra, un animal de tiro, una vaca y aperos de labranza (fuente: Wikipedia). Y nuestro objetivo era el despoblado de Peña. Su origen data del siglo XI,. en un peñasco bien defendido, con un robusto castillo del que hoy solo queda una esbelta torre, construída en tiempos de Sancho el Mayor como defensa contra los mulsumanes primero y más tarde contra el reino de Aragón
Presentados los lugares, vayamos a la ruta:Para subir, evitamos la monótona pista, y alargando un poco el itinerario, fuimos por la Cañada Real, para subir el monte Veladillo (o Valdeviñas) de 877m. Una vez en lo alto, por un bonito sendero fuimos cresteando. A pesar de las nubes bajas, y de la neblina teníamos unas buenas vistas de los pueblos cercanos (Gallipienzo, Eslava, Aibar, Cáseda, Sangüesa y por supuesto Peña), La sierra de Leire estaba tapada por las nubes, y las Bardenas se veían e incluso, parecía que allí brillaba el sol. A nosotros nos cayó un chubasco que conforme subíamos pasó a ser de aguanieve. Íbamos bien preparados con nuestros paraguas y capas (excepto una que iba en mangas de camisa). La senda conectaba con una pista en el collado de Erica. Ya estábamos cerca de llegar a Peña y teníamos ganas de almorzar, sobre todo sabiendo que había pastas y vinillo. Y encima por partida doble. Por una parte del cumpleaños y (no) jubilación de Amaya y por otro lado, también el cumpleaños y jubilación de nuestra nueva compañera de caminatas Mari Mar (acompañada de su amable hija que esperemos que repita). Estábamos un montón, y todas (pastas) fueron bienvenidas y tragadas. Cuando llegamos al despoblado aún caía aguanieve, por lo que la gente se dispersó en dos grupos buscando un abrigo, unos con Mari Mar en un pequeño edificio y otros con Amaya en el arco de entrada al pueblo, debajo de la iglesia. Unos pocos subieron a la Torre en lo alto del peñasco, alguno entró en casa abacial mejor conservada y restaurada, pero apuntalada. Mientras disfrutábamos del almuerzo. hasta el sol parecía querer salir y saludar.
Antes de iniciar la bajada, un nutrido grupo fuimos a visitar al piloto con el rango de Wing Comander de la Royal Air Force británica. Su avión fue alcanzado por los baterías antiaereas del ejèrcito nazi en el sur de Francia, el 11 de noviembre de 1943, que en el publo celebraban sus fiestas patronales a San Martín. Creía poder llegar a los llanos del valle del Ebro. Pero el avión se incendió antes. Saltaron los pilotos en paracaídas pero a uno se le enredó en el avión que acabó estrellándose en la montaña de Peña, cerca del pueblo. El otro se salvó y aterrizó en Sos del Rey Católico. Junto al cementerio han instalado un buzón, ya que no se puede llegar a la cima a no ser que hagas salto de valla (o quedes con el de la llave). También visitamos la curiosa fuente. Bajamos por el camino más corto. Una bella senda rodeada de carrascas, coscojas y sabinas que desciende por la ladera hasta que se topa con maldita cerca de 2 metros de altura que nos obliga seguir su perímetro hasta abajo. Es en esta parte donde el camino está más encharcado. Y hemos de decir que a pesar de lo mojado que está el terreno, no nos llevamos a casa mucho barro.
Cuando el grupo de cola llegó a los coches, el resto estaba con las raciones y la cerveza en el Hostal Latorre y los más sibaritas comiendo un suculento menú en Yesa. Y nosotros nos fuimos raudos, antes de que la nieve que caía en Jaca nos dificultara la llegada (mientras en Pamplona llovía a raudales). Y ya cuando estábamos en el coche empezó a llover de verdad. En resumen, disfrutamos de un día de monte, en buena compañía, sin mojarnos mucho ni pasar mucho frío, celebrando dos jubilaciones y dos cumpleaños. Una vez más felicidades Amaya y Mari Mar.
(Para los curiosos, Peña se deshabilitó en 1953, y un ermitaño (Arnaldo de Liedekerke) habitó la casa Abacial en los 60 durante tres años. Se alimentaba de pan, huevos, trigo y leche, que le subían de una vaquería de abajo y se la dejaban a 500 metros para no alterar sus rezos y meditaciones)
Julián

