viernes, 27 de marzo de 2026

Salida sábado 28 de marzo. Izalzu - Ruta del Gartxot

 



Buenas tardes! Con un poco retraso y después de algunas dudas por la climatología he decidido mantener la salida prevista a Izalzu para hacer la llamada Ruta de Gartxot, es una ruta circular que sale del mismo pueblo, son unos 12 km , los primeros son por carretera hasta coger a la izquierda una ruta señalizada que seguiremos hasta el final, en total son unos 480 m de desnivel absoluto. Parece que la mañana será fría pero que no tendremos lluvia hasta la tarde y de tenerla será poca cantidad.

Para compensar un poco la distancia habrá pastas y moscatel.


Punto de encuentro Aparcamiento piscinas de Nuevo Artica en variante norte. 

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La escapada al camino de Gartxot ha merecido la pena aunque al final “los Noruegos” y la AEMET han acertado y en la segunda parte del recorrido (prácticamente la bajada) nos ha acompañado el txirimiri o un poco de lluvia suave en algún momento. La pena es que las nubes agarradas a la ladera sur de Abodi han teñido de neblina es bajada. Sólo en el collado junto a Goimendi hemos podido ver el Piri nevado pero solo nos dejaba ver los montes más cercanos (Otxogorrigaña, Ezkaurre, Espelunga y el arranque de Los Alanos), Las cascadas de Ripalda y La Salera no llevan mucha agua. La llamada cueva de Gartxot ha desilusionado a quienes no la conocían. Es un “butrejo” sin más. Hemos recibido con ilusión a uno "nuevo"se llama Jose, vive en Barañain y ha hecho la ruta entera. Al final 12,5 kms y casi 600 ms de desnivel (600-5 según mis datos).

Cantico para Ricardo, pastas y vinillo dulce y algunos al final pintxo y caña.

Ahora un poco de leyenda sobre quien era Gartxot, pero como decía mi madre "esta lechuga no es de mi huerta". La he sacado de por ahí.

Gartxot era un bardo navarro medieval (siglo XI-XII, era de Izalzu y collazo (o sea un siervo) de la abadía de Roncesvalles cuando de ésta tomaron posesión los monjes franceses de Santa Fe de Conques. La leyenda se asienta en un hecho histórico registrado en diversa documentación. Los monjes hicieron hombre franco al bardo pero se quedaron con su hijo Mikelot, de voz privilegiada, a fin de hacer de él un monje cantor en lengua "culta", al que se enseñó a entonar las loas a Carlomagno vencedor de musulmanes. Pero Gartxot huyó con su hijo a los montes de Izalzu. Capturado por el merino (que era el representante del Rey en la zona, de ahí Merindad que era el territorio de cada Merino), el bardo dio muerte a su hijo impidiendo así que los monjes lo recuperaran. Habiendo sido condenado a la hoguera su pena fue permutada por la de cinco años de encierro en una torre, sin otro recurso que la limosna pública en el paraje entonces denominado Elkorreta. Murió en abril de 1110, de hambre, sed y penalidades, al ir a ser liberado.

Como se ve los religiosos entonces practicaban la bondad divina a raudales (lo digo por lo de querer quedarse con su hijo).

Sed buenos/as.......no como ellos

Blas

miércoles, 18 de marzo de 2026

Salida sábado 21 de marzo. Aoiz - Santa Bárbara - Rala



En esta ocasión partiremos el recorrido de la localidad de Aoiz para subir a varias de las cumbres de la sierra de Rala desde donde tendremos unas magníficas vistas del embalse de Itoiz. El recorrido es de algo más de 14,5 km y unos 630 m de desnivel.
Dejaremos el coche y empezaremos el recorrido en el aparcamiento que hay al este del pueblo en la salida hacia el puente de Aoiz.


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Hola:

Hoy hemos disfrutado de un tiempo propio de la estación que estrenábamos. Sol radiante, aunque con una bruma persistente que habrá enturbiado las fotos.

En torno a la treintena de asistentes, todos con ganas de sol. Nos ha acompañado en todo el recorrido un perro husky, joven y vigoroso. No desentona entre el personal del grupo…

Es tradición que surjan diferentes opciones sobre el recorrido: La subida al Axerimendi ha escindido al gran grupo, El sector A, mayoritario, lo sube; el sector B continúa el recorrido sin hacer el Axerimendi. Poco más adelante el B se subdivide y surge el sector C, que acorta el trayecto y dirige sus pasos hacia Aoiz, pero previamente trata de asomarse al dique del Pantano de Itoiz; vano intento.

A y B completan el recorrido, los senderos de las zonas altas están muy cuidados y resultan agradables. Se pasa por Necrópolis de Induriaga, se sube a Peña Txikita, un buen balcón hacia el Norte (pantano de Itoiz, montes nevados de Orreaga, despoblado de Rala) Hay algún recuerdo de Rala:

En septiembre de 2011, se visitó el monumental quejigo de Rala (circular de 16 km). Coincide el recorrido que hemos hecho hoy hasta la Necrópolis de Induriaga (a 5,3 km), donde se tomó el desvío hacia Rala y su famoso árbol.

Volviendo a este día, podemos afirmar que finalmente los grupos A y B hemos almorzado juntos en la peña Santa Bárbara y hemos compartido pastas y botellas, obsequio de Chari por adelantado; hasta junio no cumple los 47.

Tras el ágape reanudamos la marcha, conscientes de que aún faltan 6 km para llegar a Aoiz; estamos a más de 1.000 m, y hay que bajar a 480 m. De camino observamos el cromlech Oihanzabalea y pasamos por el alto de Rala, escondido entre pinchos.

La bajada resulta bastante dura por la inclinación del terreno y por la abundante piedra suelta. Algunos desembocamos finalmente en un enorme edificio abandonado, repleto de canales, puentes, escaleras, engranajes oxidados, tuberías…que en su día regularía las aguas que nutrían a alguna central eléctrica. Su infraestructura nos ha servido para alcanzar con cierta comodidad la pista cementada que llega al puente Auzola.

Sólo queda llegar a Ekai en coche y tomar el habitual pincho-pote. Agur!!

Félix

domingo, 15 de marzo de 2026

Sábado 14 de marzo. Cambio de programa. Gallipienzo

 


Parece que no viene tiempo de playa para el sábado y sobre todo en la Barranca, así que propongo cambiar la salida a una zona menos mojada.
Aunque no sea mi cumpleaños, y en esas fechas no os veré, llevaré vinillo y algo para picar.
El recorrido que propongo está sacado de wikiiloc

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Hola a todos. Este sábado, el plan era deleitarnos con los robles de Echarri, pero de repente Adolfo y Ana recordaron que los robles aún no han echado la hoja, y que todavía no conocían Gallipienzo, así que reorientamos una vez más nuestros pasos hacia el Oriente. Sabia decisión, porque a la mañana, el Occidente parecía Mordor. Todas las nubes se habían reunido allí para repartirse el día y el territorio, decidiendo dónde descargar (todo a la vez en todas partes). Pero eso no era lo peor, es que la temperatura en Pamplona no superaba los cuatro grados, incluso ha bajado a tres en Ibargoiti, y la lluvia amenazaba con convertirse en nieve. L@s peregrin@s a Javier otra vez se tenían que proteger con capas y paraguas, pero en la Cuenca de Lumbier parece que mejoraba un poco el panorama. De la Venta de Judas viramos hacia el alto de Aibar, y por el otro valle también venían caminantes. En Gallipienzo, por suerte, no llovía, subir por las calles del pueblo ya era una aventura, por la pendiente y el verdín que cubría ciertas zonas del empedrado. Un gatito nos salió al encuentro, parece que nos quería acompañar, pero luego decidió que eran demasiados kilómetros y que hacía frío. Pronto salimos a la zona alta, junto a la esbelta iglesia antigua (Los habitantes decidieron construir una más abajo, que no hacía falta dejar las plegarias tan cerca del cielo). Posteriormente, el pueblo entero fue trasladado al llano, cuando se dieron cuenta que el agua corriente no subía por las laderas de la montaña.
Bueno, casi la mitad de la altura la tenemos ganada, parte por la carretera de acceso, y parte por la cuesta de Aldapa. Pero la mitad que nos queda transcurre por un senderillo con cantos rodados, que se encarama a la plataforma superior, desde donde comienza el recorrido panorámico por la sierra que se desgaja de los altos de Lerga. Por el camino observamos parcelas quemadas, algunas todavía humeantes, no sabemos si de fuegos accidentales o controlados. En la cresta, el cierzo nos recuerda que todavía estamos en invierno. Al otro lado, un numeroso rebaño de cabras descansa a lo largo de una pista forestal. Un par de ellas reposan encaramadas en la siguiente cumbre, pero cuando nos ven llegar se bajan corriendo a reunirse con el resto. Juntas emprenden una larga marcha de regreso.De la vegetación de matorral, destaca la jara, el romero florecido y unos narcisos de pequeño tamaño.
Llegados a la cima de Zaldinaga (806m) nos disponemos a almorzar, y buscamos al portador del vino. Pero descubrimos que está en una pista más abajo, y que no piensa subir. Una pena, se pierde el panorama de Ujué y de los pueblos de Eslava, Ayesa, y Aibar al fondo. La sierra de Leyre se ve entera, y del Pirineo, las estribaciones, donde se intuye la nieve. Habrá que bajar si queremos vino y pastas, pero no podemos correr sobre el conglomerado, porque la cuesta es tropezona. Todavía nos quedan un par de remontadas, y llegados a la pista, algún que otro sube y baja. El camino de regreso nos proporciona una espléndida visión de los meandros del Aragón, que se pierde en el horizonte buscando Carcastillo. Enfrente, sobre un relieve en cuesta, la cumbre llamada de San Pedro, sobre Cáseda, y por detrás, la sierra de Peña, que recorrimos recientemente. Cuando llegamos a la antena que está sobre el pueblo, el "amo del calabozo" llega con las llaves para que podamos contemplar el interior del templo y también de la cripta. Una capilla bajo la iglesia principal, gótico sobre románico, con unos frescos de la superior que se llevaron al Museo de Navarra y unas pinturas renacentistas de trampantojo y grisalla en la inferior, que se conservaron por ser posteriores y por no verse tan amenazadas como las de la iglesia superior, con unas bóvedas que se tuvieron que restaurar. Nuestro amigo gatito nos recibe maullando, acompañándonos al interior de la cripta y colocándose en una hornacina para que le hagamos fotos. Eduardo Purroy, gorostiano pajarero, enamorado de Pitillas, nos explica las trifulcas entre paisanos, los de arriba y los de abajo, y de cómo muchas de las viviendas fueron adquiridas por guipuzcoanos cuando el pueblo estaba prácticamente abandonado, y de paso nos informa de la reciente migración del milano negro. De todo hay que aprender.
Entretanto, ningún rastro del vino y las pastas. El portador se ha debido cansar de esperar y se ha ido con una cuadrilla a comer de plato a Tafalla. Los demás nos conformamos con unos bocatas en el "El Perrillas" de Aibar, donde por lo menos se está caliente. Y así no nos alejamos de las tierras de Javier, en continuo litigio con los reyes de Aragón. Quizá sin esas disputas no disfrutaríamos ahora de toda esta serie de pueblos fortificados...


Mary Luz

sábado, 14 de marzo de 2026

Sábado 7 de marzo. El trueno desde Binies



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 Ayer nos desplazamos a la Jacetania, remontando el río Veral desde su desembocadura en el Aragón hasta el pueblo de Biniés, situado sobre un altozano y rodeado de cárcavas. A la derecha nos saludaba la ermita de la Virgen del Pueyo, y al fondo se erguía, orgulloso, el castillo. Aparcamos cerca de la iglesia para comenzar el recorrido por una pista que asciende pasando junto a varias corralizas. Nos vino a saludar un buitre que andaba desperezándose sobre un tejado, y que realizó un despegue de exhibición ante nuestros ojos. Interesante comienzo de una ruta que se prometía borrascosa, a juzgar por el chaparrón que nos estuvo acompañando prácticamente todo el trayecto en coche (más de 80 kms). Los peregrinos de la Javierada aguantaban estoicamente la lluvia y los caprichosos sube y baja de la carretera vieja. Nosotros contábamos con los buenos augurios de "Meteoblue" y "Tiempo y radar", dos páginas que conviene consultar si uno no quiere deprimirse y quedarse en casa. En realidad, todos los pronósticos se cumplieron: llovió al principio, en medio y al final, pero las cantidades eran tan insignificantes que no llegaban ni a mojar el suelo, y la temida niebla nos acarició lo justo para refrescarnos la subida. 

      Del año pasado a éste habían proliferado algunos carteles elaborados artesanalmente, aunque el que indica el camino de subida que sale junto a unas ruinas, había que sabérselo, porque pasa desapercibido. Desde ese punto comienza una entretenida subida que nos coloca en el escalón superior, desde donde se divisa la pista, que discurre junto al barranco. Llegamos a otro corral en ruinas, y subiendo un poco más, al "corral de Margarita", un poco más entero y donde aprovechamos para hacernos la primera foto de grupo. Aquí se separaron cuatro de los veinte que íbamos, para bajar por otro camino sin subir a la cumbre. La verdad es que las rampas a partir de ese punto eran bastante exigentes, porque nos quedaba casi la mitad del desnivel. De todas formas, se trata de una pista por donde avanzamos bastante rápido, ya que no hacía calor, que es lo que suele complicar este ascenso sostenido en una ladera sur. No nos habíamos cruzado con nadie, ni ganado ni personas, aunque los caminos se notan transitados (sobre todo es zona de cazadores). Llegamos a la cima pasando antes por una cota secundaria, para desde allí recorrer toda la cresta. Una pena no poder disfrutar con la visión del Pirineo nevado, pero no nos podíamos quejar de la temperatura. En el vértice geodésico soplaba un poco de viento, pero a medida que pasaba el tiempo de almuerzo salió el sol y se fue despejando progresivamente el panorama hacia el sur, permitiéndonos contemplar el macizo de San Juan de la Peña y las bases del Oroel y la sierra de Santo Domingo. Al fondo, por donde el río Gállego se abre a la Hoya de Huesca, los mallos de Riglos se recortaban en el horizonte. Por el Norte estaban sin nubes el Forcala y el roquedo donde están los abrigos de Susei. Al Oeste, Berdún destacaba en la llanura.
        Todavía nos quedaba un largo trecho, así que, después de reponer fuerzas, emprendimos decididamente la bajada que parte desde el propio hito cimero. Se trata de una entretenida senda que desciende a través del pinar hasta una plataforma herbosa que rodeamos por la izquierda para superar un escalón rocoso, donde había que prestar atención para no resbalarse. Otra plataforma más abajo donde ya encontramos el ancho sendero que describe un arco para internarse en la foz de Biniés. Afortunadamente, el grupo avanzaba compacto. Una vez superado el cruce con el ramal ansotano del Camino de Santiago y del Santo Grial, ya no hay posibilidad de confusión. Desde aquí se distingue el río al fondo, y se ve el todavía distante pueblo del que salimos. No queda sino disfrutar del bosque de ribera, tapizado por musgos. El único inconveniente es tener que superar un par de resaltes, lo que supone alguna remontada inesperada (¡no me gusta subir cuando estoy bajando!). El grueso del grupo aceleró un poco el paso, supongo que pensando en comer algo de formalidad. Sin embargo quedaba un último esfuerzo, llegar al pueblo, encaramado allá arriba. En el cerro contiguo, unos cuantos buitres despedían nuestra excursión. Algunos gorostianos todavía guardaban fuerzas para una trepada, en vez de trazar las curvas en zig zag de la pista de subida. Completaríamos la jornada en "La Trobada" de Berdún, obsesionados en preguntarnos si habíamos venido en autobús. Menos mal que -por primera vez en el día- la diversidad se impuso, para alivio de unas mesoneras que tuvieron el detalle de ofrecernos viandas a pesar de que ya era bastante tarde.