viernes, 1 de mayo de 2026

Salida sábado 2 de mayo. Cambio en el programa. Oronoz-Mugaire - Arregiko Kaskoa


Hola , como se admiten propuestas, voy a hacer una que parte de Oronoz Mugaire. En esta zona la lluvia empieza a caer entre las 14/16 h (varía según la aplicación que mires). El track está basado en uno de Oscar Elorza, y modificado por mi intentando mejorarlo, ya que he pateado la zona y la conozco.
Se aparcaría en la zona del intercambiador de autobuses, y al lado están los bares. 
El recorrido tiene algo menos de 15 k peor hay múltiples posibilidades de acortar el recorrido, y unos 400 m de desivel.


miércoles, 22 de abril de 2026

Salida sábado 25 de abril. San Adrian desde Zalbide

 

Está es la ruta que proponemos para este sábado, el tiempo, de momento, parece que nos va a hacer bueno.
Comenzamos la ruta en la Venta de Zalbide a la altura del K.22 de la NA-120, situada en el recóndito Valle de Zalbide en la Sierra de Urbasa-Andía, tiene algo menos de 13 km y 480 m de desnivel. 
Deciros que además de está ruta extraída de Wikiloc, Javier Gómez, me ha aportado un track, para que el que quiera, pueda desviarse y visitar la cueva de Bizonte, sería un añadido a esta ruta de algo menos de 5 km, y solo para el que quiera visitarla, aunque, parece que tiene poco atractivo.

Para los del equipo B, creo que se podría acortar el recorrido, saliendo de las ventas de Lizarraga.

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Recorrido por ANDIA-URBASA, realizado el sábado, 25. Las fiestas de San Jorge, los viajes y diversos compromisos ineludibles han reducido la asistencia, una docena.

Hemos cumplido sin esfuerzo con el encargo de cuidar a un nuevo asistente. Podemos matizar que, aunque Marcos ha sido nuevo en el grupo, no requiere de ningún cuidado; muy al contrario, puede cuidar perfectamente de nosotros, por experiencia, conocimiento y capacidad. Un elemento valioso, entiendo que se encuentra en un plano diferente al de la mayoría de nuestro grupo. En cualquier caso, si vuelve otro día, será recibido con sumo agrado.

Centrándonos en el recorrido, inicio en Bentaberri de altitud 850 m; su aparcamiento se encuentra a 3,6 km del túnel de Lizarraga. Nuestro periplo ha tenido forma triangular:

tramo 1: unos 3,5 km desde el aparcamiento hasta el arco natural, Portupekoleze, conocido y ampliamente fotografiado. No hay sendero definido pero tampoco se echa en falta, terreno agradable.

Tramo 2: cumbres calizas de Lizarraga, de unos 3 km, que desemboca en San Adrián. Hay sendero con sube-bajas suaves, paralelo a la pista, bastante transitada aunque algo monótona.

Tramo 3: De San Adrián al aparcamiento, 5,2 km de calzada ancha, dudas sobre el calificativo “romana”. Al inicio de la misma hemos pasado por la sima Tximua, visitada en otras ocasiones. Tenga el origen que tenga, es una vía que ha sido utilizada durante muchos siglos para transporte de mercancías y de animales desde tierra Estella hasta Gipuzkoa.Javier conoce muchos detalles que lo confirman.

Es una calzada que se nota muy trabajada, una de las mejor conservadas. En el tramo intermedio, la calzada discurre por Urbasa, con vistas a Andía. Desde la altura se puede observar una amplia llanada, denominada Polje de Zalbide, donde pasta abundante ganado vacuno y caballar, Seguimos caminando, ya en Andía, sobre amplios tramos de suelo de hierba. A falta de un km para alcanzar el aparcamiento, -siguiendo sabios consejos de compañeros autóctonos- hemos modificado el track prescindiendo de la pista dura, para continuar por la calzada de suelo herboso casi hasta los coches.

En total 11,7 km, desnivel cercano a los 400m; ni frío ni calor, algo de bruma o de calima en la Sakana, las alturas cubiertas de niebla hasta el mediodía.

Pintxo en Lizarragako Benta. Animada sobremesa al sol con muchas anécdotas y chascarrillos. Agur!!

Félix

jueves, 16 de abril de 2026

Salida sábado 18 de abril. Puerto de Otsondo - Akomendi - Gorramendi

 

Egun on/ Buenos días. El sábado está prevista la salida al norte del Baztán. Para iniciarla, por el puerto de Otsondo, nos dirigiremos al collado de Itzulegi. Aquí hay mucho sitio para aparcar. Si el tiempo acompaña, disfrutaremos de unas magníficas vistas. Comenzamos subiendo al Akomendi y, tras el descenso, ascendemos progresivamente hacia Gorramakil y Gorramendi. Finalmente, volvemos desde el alto de Aizpitza. Si al final la senda se cierra, podemos bajar por la pista. El recorrido total son unos 12 km y un desnivel de poco menos de 400 m

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Como veis hoy el sol no se ha dignado visitarnos.

A la vista de las imágenes el que haya leído la Trilogía de Baztán de Dolores Redondo ya puede ver en que paisajes se inspiró.

Blas


Hola a todos. Este sábado nuestros pasos se dirigieron al cordal montañoso que separa el suave relieve, siempre verde de colinas y montañas, del Baztán con las llanuras interminables de nuestra vecina Aquitania. El día prometía unas amplisimas vistas, pero no tuvimos en cuenta una pertinaz nube que subió con nosotros, rodeandonos, abrazándonos, impidiendo que gozáramos con la visión del horizonte.
Pero empecemos por el principio. Nos juntamos cerca de una treintena de excursionistas (no los conté). Y para llegar al punto de salida tuvimos que circular con cuidado por una carretera (con buen firme), llena de curvas y nieblas, para no atropellar a ninguna vaca, potro, ciclista o paseante, hasta el collado de Itzulegi.
Nosotros, para llegar y no equivocarnos de collado, preguntamos a "Don Google" cómo llegar, y nos dió dos posibilidades, una la correcta por el puerto de Otsondo y otra que si (por desconocimiento) hubiéramos tomado, nos habriamos acordado de todos los santos de la corte celestial, jurado y perjurado, ya que era una pista de grava que salía de Bozate. Hay que tener cuidadín y prudencia con los consejos que nos dan estas aplicaciones.
Ya en el collado, tras los besitos y abrazos empezamos a andar rumbo al primer objetivo, el Akomendi. Pronto nos metimos en una senda que por la ladera del Gorramendi contornea la montaña. Una gozada de sendero, con sus rincones mágicos, sus arroyos cantarines, el tapiz de musgos y líquenes, el bosque de hayas que con las nieblas daba una sensación fantasmagórica, y casi esperando encontrarnos con el Basajaun, guardián del bosque, o con las lamias y sus hechizos. Un sendero que con la nube que nos envolvía, nos hizo meternos en un cuento de duendes y hadas.
Y esta misma nube nos privó de las amplias vistas que las cimas que íbamos a recorrer nos ofrecían. Casi todos pensábamos que íbamos a salir por encima, o que se iban a disolver, gracias al poderío del sol y su calor..., pero no fue así. En esta cima almorzamos, no todos porque los del grupo B no llegaron (creo que se quedaron en el collado previo), y los que iban en cabeza, para cuando llegamos ya no estaban.
Después del Akomendi empezamos a recorrer el cordal de norte a sur del Gorramendi con sus cimas invadidas de antenas y restos de la antigua base de radares que levantaron los americanos en la guerra fría para controlar todo avión amigo o enemigo que surcara los cielos de media Europa. La primera cima (Gorramakil) nos hizo sudar a pesar de no ver el sol, por sus duras rampas. Después subimos el Otarnate. En esta cumbre, no sé si por cansancio o por las prisas de llegar a comer, la mitad del grupo empezó a bajar en busca de los coches. El resto seguimos cresteando disfrutando de la espléndida niebla que insistentemente nos rodeaba. La siguiente cima, el Gorramendi, nos esperaba repleta de restos de esta gran base americana (a falta de las vistas). Y como propina, subimos la puntita del Aizpitza, con su gran antena. Desde aquí, bajamos a la vieja carretera, que en un corto paseo y por debajo de la nube nos dejó en el punto de salida. Cuando llegamos al bar del polígono industrial de Arizcun pudimos ver cómo poco a poco se destapaban las antenas de las diversas cumbres, pero fue porque la nube simplemente se elevó, sin llegar a disiparse.
He de añadir que un valiente Javier se acercó a la esbelta, bella y enigmática cima del Irubelakaskoa. A falta de vistas, en el recorrido pudimos disfrutar de la flora primaveral. Aparte de las recién salidas hojas del haya, encontramos Scilla verna, Cardamine pratensis, Muscari racemosum (nazarenos), violetas, asfodelos (gamones) y narcisos, entre otras flores.
Y he de recordar que estaría bien que el que no hiciera la ruta y la acortara o alargara, avise al grupo que ha llegado bien con sencillo mensaje.
Mariluz

viernes, 10 de abril de 2026

Salida sábado 11 de abril. Oronz - Urkatua - Monterria


El sábado está prevista una excursión desde Oronz en el valle de Salazar para contemplar la impresionante cascada Urkatua y el Pirineo con sus nieves desde la cima del Monterria. El recorrido tiene algo menos de 13 km y un desnivel de 500 m y esperamos que atendiendo a las predicciones el tiempo nos respete la mañana o gran parte de ella.


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El sábado nos desplazamos hasta Orronz para ascender al Monterría, pasando por la cascada de Urkatua. El valle de Salazar siempre nos sorprende con su biodiversidad y su ambiente salvaje. Tierra de jabalíes, a los que no vimos, pero que intuíamos su presencia por la cantidad de suelo removido y los ruidos de hojarasca que se percibían de vez en cuando en el bosque. Tampoco había ganado en las praderas. La amenaza de nuevas nevadas parece que los retuvo en el llano. Eso nos permitió pasear por esos inmensos tapices verdes, salpicados de blanco, amarillo y morado por la intensa floración primaveral. Comenzamos atravesando el pueblo para buscar un sendero paralelo a la carretera que busca el siguiente barranco (Arzurre) y asciende por él en busca de una cascada que aparece muy indicada con carteles. No hace falta mirar el track, sólo hay que dejarse llevar. El camino es agradable y bonito, los árboles aparecen tapizados de musgo, y la pendiente no es muy acusada. La cascada no bajaba con mucha agua, pero a cambio nos brindaba un muro verde por el que discurrían chorros de agua más o menos grandes, a modo de un paño empapado que estuviera colgando en un tendedero bajo la lluvia. Estuvimos un rato haciéndonos fotos y especulando sobre la altura de la caída, bastante vertical por cierto.
Pero había que seguir. Ahora, la pendiente se acentuaba, había que rebasar este primer escalón de la montaña, pero pronto desembocamos en una pista forestal que nos llevaba a los prados. Una caseta enmarcaba el paisaje. El Berrendi aparecía cubierto por un manto de nubes que desde el norte se iba desparramando hasta deshacerse en la ladera sur. A algunos les recordaba a una tarta cubierta de nata o de fondant. Parte del grupo iba a acortar el camino bajando desde aquí, pero no se resistieron a subir por la pradera florida hasta poder avistar el nevado pico de Ori, primer dosmil del Pirineo navarro. A sus pies se alcanzaba a ver la ermita de Muskilda, delante de la sierra de Abodi. Hacía apenas dos semanas que habíamos recorrido una ruta en torno a Izalzu, parece que le hemos tomado cariño a esta zona. Pero no nos podíamos quedar embelesados con el paisaje. Las cabeceras de Belagua y Mintxate ya se ocultaban a nuestra vista, de modo que amenazaba lluvia, no había que demorarse demasiado. Así que seguimos subiendo en busca de la cumbre, rebasando un cambio de vertiente. Desde allí buscamos la alambrada que nos conduciría hasta una alargada meseta con dos cumbres señaladas con mojones de piedra. En una de ellas se encuentra el buzón, con una figura recortada en hierro que representa a un lobo comiéndose una oveja. Antes, en un recodo del camino, habíamos aprovechado para almorzar, ya que había más espacio para sentarse y menos viento. Nos hicimos fotos y emprendimos el descenso.
La bajada al pueblo es más directa y más panorámica. Las laderas más al sur presentaban un colorido en el que contrastaba el verde oscuro de los pinos con el claro de las frondosas que iban sacando la hoja. Y al fondo se veía el pueblo con la pista que, serpenteando, se acercaba hasta él describiendo grandes curvas. Llegado el momento, la abandonamos para tomar un camino más directo por una barrancada que nos dejaría al lado de los coches, sin que nos hubiéramos mojado lo más mínimo. Habíamos disfrutado de un plácido paseo en un día en el que apenas vimos el sol, pero en el que no pasamos ni frío ni calor, y en el que las vistas, sin llegar a ser tan espléndidas como las de la semana pasada, tenían ese toque de misterio que dan las nubes cambiantes. Gracias a Joserra por proponer un sitio tan bonito para primaverear un poco.


Mary Luz

viernes, 27 de marzo de 2026

Salida sábado 28 de marzo. Izalzu - Ruta del Gartxot

 



Buenas tardes! Con un poco retraso y después de algunas dudas por la climatología he decidido mantener la salida prevista a Izalzu para hacer la llamada Ruta de Gartxot, es una ruta circular que sale del mismo pueblo, son unos 12 km , los primeros son por carretera hasta coger a la izquierda una ruta señalizada que seguiremos hasta el final, en total son unos 480 m de desnivel absoluto. Parece que la mañana será fría pero que no tendremos lluvia hasta la tarde y de tenerla será poca cantidad.

Para compensar un poco la distancia habrá pastas y moscatel.


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La escapada al camino de Gartxot ha merecido la pena aunque al final “los Noruegos” y la AEMET han acertado y en la segunda parte del recorrido (prácticamente la bajada) nos ha acompañado el txirimiri o un poco de lluvia suave en algún momento. La pena es que las nubes agarradas a la ladera sur de Abodi han teñido de neblina es bajada. Sólo en el collado junto a Goimendi hemos podido ver el Piri nevado pero solo nos dejaba ver los montes más cercanos (Otxogorrigaña, Ezkaurre, Espelunga y el arranque de Los Alanos), Las cascadas de Ripalda y La Salera no llevan mucha agua. La llamada cueva de Gartxot ha desilusionado a quienes no la conocían. Es un “butrejo” sin más. Hemos recibido con ilusión a uno "nuevo"se llama Jose, vive en Barañain y ha hecho la ruta entera. Al final 12,5 kms y casi 600 ms de desnivel (600-5 según mis datos).

Cantico para Ricardo, pastas y vinillo dulce y algunos al final pintxo y caña.

Ahora un poco de leyenda sobre quien era Gartxot, pero como decía mi madre "esta lechuga no es de mi huerta". La he sacado de por ahí.

Gartxot era un bardo navarro medieval (siglo XI-XII, era de Izalzu y collazo (o sea un siervo) de la abadía de Roncesvalles cuando de ésta tomaron posesión los monjes franceses de Santa Fe de Conques. La leyenda se asienta en un hecho histórico registrado en diversa documentación. Los monjes hicieron hombre franco al bardo pero se quedaron con su hijo Mikelot, de voz privilegiada, a fin de hacer de él un monje cantor en lengua "culta", al que se enseñó a entonar las loas a Carlomagno vencedor de musulmanes. Pero Gartxot huyó con su hijo a los montes de Izalzu. Capturado por el merino (que era el representante del Rey en la zona, de ahí Merindad que era el territorio de cada Merino), el bardo dio muerte a su hijo impidiendo así que los monjes lo recuperaran. Habiendo sido condenado a la hoguera su pena fue permutada por la de cinco años de encierro en una torre, sin otro recurso que la limosna pública en el paraje entonces denominado Elkorreta. Murió en abril de 1110, de hambre, sed y penalidades, al ir a ser liberado.

Como se ve los religiosos entonces practicaban la bondad divina a raudales (lo digo por lo de querer quedarse con su hijo).

Sed buenos/as.......no como ellos

Blas

miércoles, 18 de marzo de 2026

Salida sábado 21 de marzo. Aoiz - Santa Bárbara - Rala



En esta ocasión partiremos el recorrido de la localidad de Aoiz para subir a varias de las cumbres de la sierra de Rala desde donde tendremos unas magníficas vistas del embalse de Itoiz. El recorrido es de algo más de 14,5 km y unos 630 m de desnivel.
Dejaremos el coche y empezaremos el recorrido en el aparcamiento que hay al este del pueblo en la salida hacia el puente de Aoiz.


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Hola:

Hoy hemos disfrutado de un tiempo propio de la estación que estrenábamos. Sol radiante, aunque con una bruma persistente que habrá enturbiado las fotos.

En torno a la treintena de asistentes, todos con ganas de sol. Nos ha acompañado en todo el recorrido un perro husky, joven y vigoroso. No desentona entre el personal del grupo…

Es tradición que surjan diferentes opciones sobre el recorrido: La subida al Axerimendi ha escindido al gran grupo, El sector A, mayoritario, lo sube; el sector B continúa el recorrido sin hacer el Axerimendi. Poco más adelante el B se subdivide y surge el sector C, que acorta el trayecto y dirige sus pasos hacia Aoiz, pero previamente trata de asomarse al dique del Pantano de Itoiz; vano intento.

A y B completan el recorrido, los senderos de las zonas altas están muy cuidados y resultan agradables. Se pasa por Necrópolis de Induriaga, se sube a Peña Txikita, un buen balcón hacia el Norte (pantano de Itoiz, montes nevados de Orreaga, despoblado de Rala) Hay algún recuerdo de Rala:

En septiembre de 2011, se visitó el monumental quejigo de Rala (circular de 16 km). Coincide el recorrido que hemos hecho hoy hasta la Necrópolis de Induriaga (a 5,3 km), donde se tomó el desvío hacia Rala y su famoso árbol.

Volviendo a este día, podemos afirmar que finalmente los grupos A y B hemos almorzado juntos en la peña Santa Bárbara y hemos compartido pastas y botellas, obsequio de Chari por adelantado; hasta junio no cumple los 47.

Tras el ágape reanudamos la marcha, conscientes de que aún faltan 6 km para llegar a Aoiz; estamos a más de 1.000 m, y hay que bajar a 480 m. De camino observamos el cromlech Oihanzabalea y pasamos por el alto de Rala, escondido entre pinchos.

La bajada resulta bastante dura por la inclinación del terreno y por la abundante piedra suelta. Algunos desembocamos finalmente en un enorme edificio abandonado, repleto de canales, puentes, escaleras, engranajes oxidados, tuberías…que en su día regularía las aguas que nutrían a alguna central eléctrica. Su infraestructura nos ha servido para alcanzar con cierta comodidad la pista cementada que llega al puente Auzola.

Sólo queda llegar a Ekai en coche y tomar el habitual pincho-pote. Agur!!

Félix

domingo, 15 de marzo de 2026

Sábado 14 de marzo. Cambio de programa. Gallipienzo

 


Parece que no viene tiempo de playa para el sábado y sobre todo en la Barranca, así que propongo cambiar la salida a una zona menos mojada.
Aunque no sea mi cumpleaños, y en esas fechas no os veré, llevaré vinillo y algo para picar.
El recorrido que propongo está sacado de wikiiloc

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Hola a todos. Este sábado, el plan era deleitarnos con los robles de Echarri, pero de repente Adolfo y Ana recordaron que los robles aún no han echado la hoja, y que todavía no conocían Gallipienzo, así que reorientamos una vez más nuestros pasos hacia el Oriente. Sabia decisión, porque a la mañana, el Occidente parecía Mordor. Todas las nubes se habían reunido allí para repartirse el día y el territorio, decidiendo dónde descargar (todo a la vez en todas partes). Pero eso no era lo peor, es que la temperatura en Pamplona no superaba los cuatro grados, incluso ha bajado a tres en Ibargoiti, y la lluvia amenazaba con convertirse en nieve. L@s peregrin@s a Javier otra vez se tenían que proteger con capas y paraguas, pero en la Cuenca de Lumbier parece que mejoraba un poco el panorama. De la Venta de Judas viramos hacia el alto de Aibar, y por el otro valle también venían caminantes. En Gallipienzo, por suerte, no llovía, subir por las calles del pueblo ya era una aventura, por la pendiente y el verdín que cubría ciertas zonas del empedrado. Un gatito nos salió al encuentro, parece que nos quería acompañar, pero luego decidió que eran demasiados kilómetros y que hacía frío. Pronto salimos a la zona alta, junto a la esbelta iglesia antigua (Los habitantes decidieron construir una más abajo, que no hacía falta dejar las plegarias tan cerca del cielo). Posteriormente, el pueblo entero fue trasladado al llano, cuando se dieron cuenta que el agua corriente no subía por las laderas de la montaña.
Bueno, casi la mitad de la altura la tenemos ganada, parte por la carretera de acceso, y parte por la cuesta de Aldapa. Pero la mitad que nos queda transcurre por un senderillo con cantos rodados, que se encarama a la plataforma superior, desde donde comienza el recorrido panorámico por la sierra que se desgaja de los altos de Lerga. Por el camino observamos parcelas quemadas, algunas todavía humeantes, no sabemos si de fuegos accidentales o controlados. En la cresta, el cierzo nos recuerda que todavía estamos en invierno. Al otro lado, un numeroso rebaño de cabras descansa a lo largo de una pista forestal. Un par de ellas reposan encaramadas en la siguiente cumbre, pero cuando nos ven llegar se bajan corriendo a reunirse con el resto. Juntas emprenden una larga marcha de regreso.De la vegetación de matorral, destaca la jara, el romero florecido y unos narcisos de pequeño tamaño.
Llegados a la cima de Zaldinaga (806m) nos disponemos a almorzar, y buscamos al portador del vino. Pero descubrimos que está en una pista más abajo, y que no piensa subir. Una pena, se pierde el panorama de Ujué y de los pueblos de Eslava, Ayesa, y Aibar al fondo. La sierra de Leyre se ve entera, y del Pirineo, las estribaciones, donde se intuye la nieve. Habrá que bajar si queremos vino y pastas, pero no podemos correr sobre el conglomerado, porque la cuesta es tropezona. Todavía nos quedan un par de remontadas, y llegados a la pista, algún que otro sube y baja. El camino de regreso nos proporciona una espléndida visión de los meandros del Aragón, que se pierde en el horizonte buscando Carcastillo. Enfrente, sobre un relieve en cuesta, la cumbre llamada de San Pedro, sobre Cáseda, y por detrás, la sierra de Peña, que recorrimos recientemente. Cuando llegamos a la antena que está sobre el pueblo, el "amo del calabozo" llega con las llaves para que podamos contemplar el interior del templo y también de la cripta. Una capilla bajo la iglesia principal, gótico sobre románico, con unos frescos de la superior que se llevaron al Museo de Navarra y unas pinturas renacentistas de trampantojo y grisalla en la inferior, que se conservaron por ser posteriores y por no verse tan amenazadas como las de la iglesia superior, con unas bóvedas que se tuvieron que restaurar. Nuestro amigo gatito nos recibe maullando, acompañándonos al interior de la cripta y colocándose en una hornacina para que le hagamos fotos. Eduardo Purroy, gorostiano pajarero, enamorado de Pitillas, nos explica las trifulcas entre paisanos, los de arriba y los de abajo, y de cómo muchas de las viviendas fueron adquiridas por guipuzcoanos cuando el pueblo estaba prácticamente abandonado, y de paso nos informa de la reciente migración del milano negro. De todo hay que aprender.
Entretanto, ningún rastro del vino y las pastas. El portador se ha debido cansar de esperar y se ha ido con una cuadrilla a comer de plato a Tafalla. Los demás nos conformamos con unos bocatas en el "El Perrillas" de Aibar, donde por lo menos se está caliente. Y así no nos alejamos de las tierras de Javier, en continuo litigio con los reyes de Aragón. Quizá sin esas disputas no disfrutaríamos ahora de toda esta serie de pueblos fortificados...


Mary Luz

sábado, 14 de marzo de 2026

Sábado 7 de marzo. El trueno desde Binies



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 Ayer nos desplazamos a la Jacetania, remontando el río Veral desde su desembocadura en el Aragón hasta el pueblo de Biniés, situado sobre un altozano y rodeado de cárcavas. A la derecha nos saludaba la ermita de la Virgen del Pueyo, y al fondo se erguía, orgulloso, el castillo. Aparcamos cerca de la iglesia para comenzar el recorrido por una pista que asciende pasando junto a varias corralizas. Nos vino a saludar un buitre que andaba desperezándose sobre un tejado, y que realizó un despegue de exhibición ante nuestros ojos. Interesante comienzo de una ruta que se prometía borrascosa, a juzgar por el chaparrón que nos estuvo acompañando prácticamente todo el trayecto en coche (más de 80 kms). Los peregrinos de la Javierada aguantaban estoicamente la lluvia y los caprichosos sube y baja de la carretera vieja. Nosotros contábamos con los buenos augurios de "Meteoblue" y "Tiempo y radar", dos páginas que conviene consultar si uno no quiere deprimirse y quedarse en casa. En realidad, todos los pronósticos se cumplieron: llovió al principio, en medio y al final, pero las cantidades eran tan insignificantes que no llegaban ni a mojar el suelo, y la temida niebla nos acarició lo justo para refrescarnos la subida. 

      Del año pasado a éste habían proliferado algunos carteles elaborados artesanalmente, aunque el que indica el camino de subida que sale junto a unas ruinas, había que sabérselo, porque pasa desapercibido. Desde ese punto comienza una entretenida subida que nos coloca en el escalón superior, desde donde se divisa la pista, que discurre junto al barranco. Llegamos a otro corral en ruinas, y subiendo un poco más, al "corral de Margarita", un poco más entero y donde aprovechamos para hacernos la primera foto de grupo. Aquí se separaron cuatro de los veinte que íbamos, para bajar por otro camino sin subir a la cumbre. La verdad es que las rampas a partir de ese punto eran bastante exigentes, porque nos quedaba casi la mitad del desnivel. De todas formas, se trata de una pista por donde avanzamos bastante rápido, ya que no hacía calor, que es lo que suele complicar este ascenso sostenido en una ladera sur. No nos habíamos cruzado con nadie, ni ganado ni personas, aunque los caminos se notan transitados (sobre todo es zona de cazadores). Llegamos a la cima pasando antes por una cota secundaria, para desde allí recorrer toda la cresta. Una pena no poder disfrutar con la visión del Pirineo nevado, pero no nos podíamos quejar de la temperatura. En el vértice geodésico soplaba un poco de viento, pero a medida que pasaba el tiempo de almuerzo salió el sol y se fue despejando progresivamente el panorama hacia el sur, permitiéndonos contemplar el macizo de San Juan de la Peña y las bases del Oroel y la sierra de Santo Domingo. Al fondo, por donde el río Gállego se abre a la Hoya de Huesca, los mallos de Riglos se recortaban en el horizonte. Por el Norte estaban sin nubes el Forcala y el roquedo donde están los abrigos de Susei. Al Oeste, Berdún destacaba en la llanura.
        Todavía nos quedaba un largo trecho, así que, después de reponer fuerzas, emprendimos decididamente la bajada que parte desde el propio hito cimero. Se trata de una entretenida senda que desciende a través del pinar hasta una plataforma herbosa que rodeamos por la izquierda para superar un escalón rocoso, donde había que prestar atención para no resbalarse. Otra plataforma más abajo donde ya encontramos el ancho sendero que describe un arco para internarse en la foz de Biniés. Afortunadamente, el grupo avanzaba compacto. Una vez superado el cruce con el ramal ansotano del Camino de Santiago y del Santo Grial, ya no hay posibilidad de confusión. Desde aquí se distingue el río al fondo, y se ve el todavía distante pueblo del que salimos. No queda sino disfrutar del bosque de ribera, tapizado por musgos. El único inconveniente es tener que superar un par de resaltes, lo que supone alguna remontada inesperada (¡no me gusta subir cuando estoy bajando!). El grueso del grupo aceleró un poco el paso, supongo que pensando en comer algo de formalidad. Sin embargo quedaba un último esfuerzo, llegar al pueblo, encaramado allá arriba. En el cerro contiguo, unos cuantos buitres despedían nuestra excursión. Algunos gorostianos todavía guardaban fuerzas para una trepada, en vez de trazar las curvas en zig zag de la pista de subida. Completaríamos la jornada en "La Trobada" de Berdún, obsesionados en preguntarnos si habíamos venido en autobús. Menos mal que -por primera vez en el día- la diversidad se impuso, para alivio de unas mesoneras que tuvieron el detalle de ofrecernos viandas a pesar de que ya era bastante tarde.


miércoles, 25 de febrero de 2026

Salida sábado 28 de febrero. Arrarats - cascadas

 


Para este sábado toca Arrarats y sus cascadas, la zona la hemos visitado en diferentes ocasiones, pero las cascadas no tengo constancia de haberlas hecho con Gorosti. Como son difíciles de recorrer y bajan muy crecidas, se quedan para cuando estén más domadas, iremos por encima de ellas.

El paseo lo haremos en sentido anti horario. Saldremos desde el frontón en dirección oeste. Hasta el collado, es pista cementada que llega a Beruete. Desde ese punto iremos por camino y senda hasta las campas de Otsola, el resto lo tenemos andado de otras veces y continua por caminos y sendas sin dificultad. Tiene una longitud de 12,8 Km. (sin ir a Launtze) y desnivel de 650 m.

El recorrido tiene varias opciones, una puede ser ir todos hasta las campas de Otsola y el que quiera llegar pronto a cocinar, puede por pista y paralela al barranco con vistas a alguna cascada volver al pueblo. Son siete Km.

Nos vemos el sábado, Agur





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Un saludo, gorostianos. Ayer disfrutamos de un delicioso paseo por el bosque, recorriendo el anfiteatro natural que los montes de la Divisoria Cantábrico-Mediterránea describen por encima del pueblo de Arrarás. El día presentaba un feo panorama desde el balcón de casa, con nieblas y lloviznas. Pero los pronósticos auguraban una mejoría, así que aprovechamos para ponernos nuestras ya gastadas capas y chubasqueros con la esperanza de quitárnoslas lo antes posible. Javier Iriarte había propuesto una ascensión a las cumbres gemelas del Ireber y el Ernaizu con el colofón de una comida en la Sociedad del pueblo, un plan lo suficientemente atractivo como para convocar a un numeroso grupo, incluídos nuestros presidentes, el actual y el emérito. El recorrido previsto era circular, sin embargo, el espíritu aventurero y anárquico volvió a aflorar, y si marcamos los distintos trayectos sobre un mapa, sale un dibujo con círculos, triángulos, ochos e incluso una pajarita. Para desentumecer, comenzamos descendiendo al nivel de la regata, con cuidado, que el cemento resbalaba, para luego emprender una fuerte subida que provocó que se fragmentara el pelotón. El grupo de escapados ascendió a toda prisa, para alcanzar las campas de Otsola antes de que se disipara la niebla. El resto nos entretuvimos contemplando los tapices de musgo, las pequeñas cascaditas, quitándonos la ropa sobrante y esperando a los rezagados. Al llegar a la campa comenzó a llover otra vez y se inició la desbandada: unos siguieron por la GR en busca de la cumbre, otros fueron a buscar un dolmen cercano, otros se dirigieron a la fuente, otros cruzaron un puentecito de madera para buscar la pista de bajada, y una oveja perdida siguió por la pista de subida, creyendo seguir la estela de los primeros, hasta que la rescató el alcalde del pueblo que con el Land Rover estaba dándose una vuelta a ver cómo andaba el ganado. Ante la imposibilidad de alcanzar a los primeros, y como el Ireber seguía envuelto en las nubes, opté por la cercana y amable cota del Arnabarrita, que por lo menos tenía vistas (algo limitadas por el arbolado). Bajé por la otra vertiente, que algunos habían ascendido en sentido contrario, para recuperar la GR y la pista. (Mary Luz)


El día de ayer da para muchas crónicas, tantas como grupos que anduvieron dispersos. Queda escrita la de Mary Luz y se podría completar el relato con más relatos de la ruta. Mi versión de la mañana: (Julián)


La propuesta de Javier era una circular que remontando la regata Otsola iba subiendo a la campa viendo las cascadas, y después subir al Ireber y el Ernaitzu.
La subida por las cascadas quedó descartado debido a lo abrupto del terreno con terreno mojado y resbaladizo, por lo que a las campas se llegó por una pista que iba por la vertiente occidental de la regata. Yo iba con el "grupo de escapados", y en las campas, a pesar de que empezó otra vez a lloviznear, se decidió subir a las cumbres. Tras el primer escalón y una breve pausa para contemplar los Narcisos, parte del grupo decidió regresar, (debían pensar que para qué subir si había niebla en las alturas). A mí me llamó una "oveja descarriada" y solitaria que estaba despistada y no sabía por dónde iban los primeros. Decidí hacer de "perro pastor" y esperarla. Ésta, tras subir al Arnabarrita decidió que era hora de bajar, y yo entonces reanudé la subida. Aceleré el paso con la esperanza de alcanzar al grupo. Las nieblas difuminaban el paisaje, dándole un aire fantasmal y bello. Ya en el collado, tomé un atajo, (sin darme cuenta que me comía una cumbre, la del Ireber). Tras las rampas de subida llegué al vértice geodésico (el Ernaizu). No había nadie, solo caballos y grandes moles de piedras acumuladas en montones. No había vistas, sólo nieblas. No podía ver al grupo, que aún no había llegado a la cumbre donde estaba (y que yo creía que iban por delante). Dependía del track y del mapa del GPS. Una vez más decidí atajar por una senda que se desdibuja en las praderas y más tarde en el hayedo. Me entretuve en el sugestivo dolmen de Alkadur. La senda se convirtió en pista, y esta me devolvió a las campas donde habíamos iniciado la ascensión. De aquí solo me quedaba bajar al pueblo por la pista de la orilla oriental de la regata. Cuando llegué la "oveja" se estaba echando la siesta en el coche, y los que habían llegado antes al pueblo se encontraban refugiados en la acogedora sociedad, envueltos en humo y olor a gas y cebolla. Los demás fueron llegando poco a poco. Primero un grupo en coche que venía de tomar unas cañas. Luego los que hicieron las dos cumbres. Más tarde, los rezagados de los de la vuelta larga, un poco mosqueados y sofocados porque no les habían esperado y estaban sin track. Y por último llegó el que hizo una tercera cumbre (Launtze). Así que juntando todas las versiones podríamos completar un catálogo de recorridos.

La jornada concluyó con una comida de hermandad donde compartimos ensalada y un buen guiso (arroz meloso con costilla), regado con vinos y licores y endulzado con pacharán y pastas, donde pudimos contar nuestras batallitas, cantarle a Amaya por su feliz y esperada jubilación. Amenizados por Félix que con el organillo alegró la sobremesa, los cantos de los presentes resonaron con buenas voces, y alguna pareja incluso se atrevió a bailar.

Estas son dos crónicas, podría haber más... (Julián).


La cruz que nombras, Blas, de la clave de arco, guarda una similitud a una Cruz Potenzada o Cruz de Jerusalen, pero debiera haber tenido los cuatro brazos iguales, para poder ser considerada como tal.

Apreciación General:
A primera vista esta clave nos dice que el maestro cantero que la ejecutó dominaba a la perfección el sentido de las proporciones además de desenvolverse estupendamente con la escuadra y el compás.
En un espacio reducido inscribió la citada cruz en la centralidad de la figura.
En la parte superior plantó un disco solar orlado por un cordón o ensogado, esto último eleva bastante la destreza del cantero.
En la parte inferior trazó una roseta hexapétala, sencilla y bien proporcionada.
Como quedan espacios aún libres y en las obras populares se tendía a cubrir vacíos (Horror vacui), planteó una serie de puntas de diamante que nada desmerecen del resto.
Estas figuras astroláticas y otras más, se vienen repitiendo, en Europa, desde el final de la Edad de Bronce, llegando a nuestros días. No caeremos en esoterismos idiotas, ni en buscar erudiciones donde no las hay.
Canteros en piedra, tallistas en madera o herreros en forja, repetían y adaptaban lo que veían, como mejor podían a sus trabajos, si alguien estaba dispuesto a aflojar la bolsa de las monedas.
En el caso de hoy, un profesional como la copa de un pino.

Otro día hablaremos de significados figurativos.

miércoles, 18 de febrero de 2026

Salida sábado 21 de febrero. Berástegi

 

Bonita y llevadera ruta circular por la zona sur de Berastegi.  Recorrido de casi 13 km y 370 m de desnivel, suave y agradable, apta para todos los públicos. Recorrido por buenas pistas y caminos. Gran parte de ellos en entornos boscosos espectaculares, hayas, robles, abetos, alerces, algunos castaños...

Punto de encuentro Aparcamiento piscinas de Nuevo Artica en variante norte.

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Hola a todos. Después de unos días fríos y húmedos, de un tren de borrascas que nos han traído lluvias sin parar (sobre todo en el sur de nuestra península, parece que ahora llueve más en Andalucía que en el cantábrico), por fin ha salido un día de un cielo azul intenso, un sol resplandeciente y mucha luz. Muy distinto del sábado pasado que hubo que huir a la ribera, para escapar de la lluvia, aunque no se pudo esquivar el frío viento.

Nos juntamos unos quince o veinte (no los conté) en Berastegi, junto a la grandiosa iglesia de San Martín de Tours, con su enorme atrio. Nuestro itinerario, primero por pista encementada y luego de grava, va ganando altura, lo que nos permite contemplar un amplio horizonte, con montes, picos y sierras: Las Malloas, Aizkorri, Aratz, Amboto, Gorbea y muchos más... Pasamos por molinos, una vieja central eléctrica ya en ruinas y llegamos a un agradable merendero con sus mesas, su fuente y su refugio. El idílico lugar invita a quedarnos, sacar el bocata y almorzar, pero aún es pronto. Continuamos caminando.

Pero cuatro de los expedicionarios echamos en falta las cumbres que el grupo principal se dispone a evitar, y nos separamos para subir a lo más alto del cordal, el monte Uli y el Hirumugarrieta, sin apenas esfuerzo añadido. No sabíamos que de esta forma nos íbamos a perder el suculento almuerzo que José Mari y Maika, por sorpresa, nos habían preparado, sobre todo de esos frutos secos garrapiñados envueltos en chocolate negro. Estas cumbres separan Berastegi de Areso y tienen una panorámica de trescientos sesenta grados. Ha merecido la pena subir y contemplar el paisaje.

Pero hay que bajar, hemos de alcanzar a nuestros compañeros de ruta para no hacernos esperar. Los encontramos en la ermita de San Sebastián, en un altozano al que un reducido grupo intenta llegar. No es tarea fácil, ya que está rodeado por una serie de alambradas y muretes que la hacen prácticamente inaccesible. Al intentarlo, Felix resulta herido (se clava la alambrada), por lo que los demás desistimos. Luego, resultó estar cerrada haciendo imposible su visita. Al menos podían poner un ventanuco para poder rezarle al santo. En la cercana ermita de San Antón, sí que se le ve, debajo del Cristo.

Ya en el pueblo se forman dos grupos en dos bares distintos, ell de los pinchos y el de las pastas sobrantes.
Y aquí acaba la crónica, siento no haber estado muy inspirado. Para completarla, añado un enlace de un artículo del Diario Vasco que nos va a ilustrar sobre la gran historia que tienen los caminos que ayer recorrimos. Recomiendo su lectura atenta.


Julián


P.D. No me resisto a narrar una pequeña reseña del "paseo" de Mary Luz en compañía de los Mayencos (grupo de montaña de Jaca). Subieron al Oturia desde Yebra de Basa cargando con raquetas, ya que la nieve estaba únicamente en la pirámide final y tan agusto estaban que se les hizo de noche. Pudieron disfrutar del sol, la luna y las estrellas. (y por supuesto de la magnífica cascada sobre la ermita).


viernes, 13 de febrero de 2026

Salida sábado 14 de febrero. Cambio en programa. El Yugo - Sarda el Trillo

 

Recorrido de poco más de 14 kilómetros y medio y 300 metros de desnivel partiendo desde la ermita de El Yugo recorriendo la sierra de Sarda. Cambio en el programa por condiciones meteorológicas.


Punto de encuentro Aparcamiento piscinas de Nuevo Artica en variante norte. 

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El día estaba pa quedarse en casa, debajo del edredón, pero la juventud ya se sabe que es despreocupada y destalentada, así que 9 postadolescentes nos hemos juntado en el Yugo con el suficiente ánimo y falta de cordura como para hacer la caminata propuesta. Nos ha recibido Eolo soplando con todas sus fuerzas a la vez que vaciaba una gran regadera sobre nuestras cabezas. Pero no ha conseguido desanimarnos, Navarra siempre palante. Hemos decidido hacer una ruta más corta para dar la vuelta a Senda Viva, de menos de 8 km. La moral estaba bien alta porque sabíamos que a la vuelta en el bareto del Yugo nos esperaban unas buenas migas ya encargadas. Con el muy fuerte viento en popa hemos caminado por pista de grava sin embarrarnos mucho, hemos visto cebras y 2 avestruces que al vernos, se hacían cruces. ¿Qué hacen esos aquí?, se estarían preguntando. Pero si bien el tiempo era mejorable, la compañía y ganas de disfrutar en lo posible no. Peor se pasa viendo el telediario, así que hemos seguido la ruta hasta que unos árboles quemados y derribados por el incendio nos han cortado el paso. Muy voluntarios@s hemos tratado de seguir buscando algún posible camino para, emulando a Elcano, circuncaminar Senda Viva . Pero nos íbamos alejando, así que en un instante de brillantez, hemos decidido dar la vuelta. El viento ahora nos daba de frente, a veces el sol se colaba por algún agujero e iluminaba una parte de la Bardena y era bien bonito el contraste, todo gris menos la zona clareada amarillenta, era como que el sol quería llamar nuestra atención enfocando una escena que a pesar de todo bien merecía ser vista. A ratos salían retazos de arco iris. A pesar del ventazo frío con lluvia se podían extraer parches de belleza de esa singular tierra, faltaba Pink Floyd tocando the dark side of la Bardena. Ya de vuelta al albergue, el comedor estaba caliente y acogedor, nos hemos secado y nos lo hemos pasado bien, las migas estaban bien buenas y hemos hecho buenas migas.


Hasta otra.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Salida sábado 7 de febrero. Lezaun - Trinidad de Iturgoyen

 

El próximo sábado está programada la salida a propuesta nuestra. Un recorrido circular saliendo y acabando en Lezaun, pasando por la ermita de la Trinidad de Iturgoien por la zona de Andia. Para quienes no se acuerden de la ermita o no la conozcan (que no serán muchos/as) ahí va junto con el track una foto de ella hecha hace unos años porque alguna otra vez hemos andado por allí.


Esa excursión fue realizada en 2011, Galería de fotos.

Todas la páginas y previsiones de meteorología consultadas prevén que no llueve el sábado en esa zona (ni en Navarra) e incluso que haya sol además de alguna nube alta.

Os mandamos el track, cortesía de Javier Gómez.

Aclaramos que aunque en el track el sentido de la marcha que se indica es en sentido horario, lo haremos EN SENTIDO ANTIHORARIO.

Por supuesto habrá pastas, cocos y vinillo. Además la ermita y su refugio anejo es un buen sitio para almorzar y demás.

Hasta el sábado

Mari Carmen y Blas


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Hola a todos. Ayer, el tiempo (meteorológico) nos regaló (por fin) una tregua y a la salida de la excursión, el cielo lucía resplandeciente. Nos reunimos en Lezáun un grupo tan numeroso (más de treinta personas) que el encargado de la granja escuela Basabere nos tuvo que rogar que no le ocupáramos la flamante campa de aparcamiento que estaba preparada, al parecer, para un evento de magia. Se nos olvidó pedirle que nos teletransportaran a la cumbre a cambio de mover todos los coches. Debió suceder, de todas formas, algún suceso misterioso, porque al iniciar la andadura desaparecieron unos cuantos del grupo y no les volvimos a ver en toda la excursión (por lo visto, aparcaron arriba en la plaza, tomaron la subida directa a la cumbre, y sólo vimos a un par quedarse a las pastas).
Bueno, volvamos al inicio. Comenzamos a andar por una pista que discurre hacia el cañón del río Ubagua, en dirección a Riezu. Al cabo de un buen trecho, tomamos una desviación a mano izquierda que va ascendiendo por los cortados, brindándonos una visión panorámica de toda la garganta, que traza un amplio arco entre los dos pueblos. Desde nuestra atalaya se empieza a ver también la cola del embalse de Itoiz. Esta senda nos llevaría en unos dos km. hasta Iturgoyen, pero nosotros nos desviamos por una senda a mano izquierda que supera un segundo resalte y se interna en la sierra de Andía. Nos acompaña un bosque de robles, que en el alto deja paso a las hayas, así que la alfombra de hojarasca la tenemos garantizada. Como la roca es caliza nos libramos del barro.
La pendiente se suaviza, lo que es de agradecer tras los dos repechones. Seguimos ascendiendo tomando un ramal a mano derecha hasta llegar a la zona de praderas, donde nos reciben unos caballos con pelaje de invierno. Cruzamos la macropista que viene de Riezu, y atajamos por un terreno mixto de verde y roca hasta ganar la cumbre secundaria de Mugaga. Hasta aquí hemos atravesado un precioso lapiaz en formación, cuajado de Nummulites y con retazos de nieve. Bordeamos una pequeña dolina. Una suave bajada nos deposita al pie de la reducida cresta cimera, donde se alza la blanca ermita de la Trinidad de Iturgoyen. Por detrás destaca la altiva mole de San Donato-Beriáin. Dejamos a la derecha un pequeño nevero, mientras el grueso del grupo ya está cantándole a Carmen y a Blas su melodía favorita ("Feliz, feliz en tu día"). No es para menos. Hace falta mucho vino dulce para compensar el aire frío de la cima, ahora que el sol se oculta intermitentemente entre las nubes. La iglesia-refugio dispone de un amplio atrio, pero las arcadas y rejas dejan colarse el viento.
Desde aquí (1224m) la vista es muy dilatada, sobre todo hacia el Oeste y el Sur. Por orden aparecen Aitzgorri, Aratz, Urbasa, Cantabria, el León dormido, Yoar-Codés, Monjardín y Montejurra, peña Isasa al fondo, Artesa, Sarbil, Mortxe, y en un segundo plano, la Higa de Monreal e Izaga. No se ve mucha nieve, porque del Moncayo y el Pirineo sólo se divisan las estribaciones. Emprendemos la bajada por la cabecera del Ubagua. Es más corta, pero tan bonita como la subida, atravesando bosques, estrechamientos de roca con abundantes fósiles, hojarasca y resaltes, hasta llegar a una zona donde los leñadores han clareado el bosque cortando los ejemplares más robustos y dejando el hayedo bastante desolado, con lo que aparece el barro, que se acrecienta cerca del pueblo con la presencia de ganado, esta vez a los caballos les acompañan unas cuantas vacas. Una pena mancharse las botas cuando estamos tan cerca de la llegada. Al final han sido cerca de 15 kms con unos 670 m de desnivel, y son las tres de la tarde, con lo que nos hemos pasado un buen rato en el monte.
Ahora, para terminar, un sencillo problema de física: Un montañero sale desde Echarri Aranaz a una velocidad de 4 kms/h y llega a la cumbre a las 11 de la mañana. El resto del grupo sale de Lezáun a las 10, y recorre 9 kms a una media de 3 kms/h:
a) ¿A qué hora llega el grupo principal a la cumbre?
b) ¿A qué hora comienza a caminar el montañero teniendo en cuenta que la distancia entre Echarri y la Trinidad es de unos 16 kms?
c) ¿Cuántas horas tiene que esperar el montañero en la cumbre a que llegue el grupo principal?
d) ¿A qué hora debería haber salido para llegar a la vez que el grupo?
e) Plantea una hipótesis sobre las causas de la diferencia de velocidad entre una persona sola y un grupo numeroso y heterogéneo.
f) ¿Cuál estimas que ha podido ser la sensación térmica en la cumbre? (Analiza los distintos factores)
Un saludo (Mary Luz)

miércoles, 28 de enero de 2026

Salida sábado 31 de enero. Torre de Peña - despoblado de Peña

 

Recorrido que ya se ha hecho un par de veces, en 2018 y en 2020, (podéis ver la fotos pinchando en los respectivos años) de poco más de 11,5 km y 500 metros de desnivel que parte de Torre de Peña, cerca de la ermita de San Gabriel que son terrenos de Gabarderal, pero realmente no se sale de la población de Gabarderal como parece suponer el título que aparece en Wikiloc.

Paso alguno comentarios de Wikiloc.

“Tras pasar la iglesia y varias edificaciones por una pista , una vez finalizas las casas nos encontramos en la pista con un cruce de caminos . Nosotros hoy hemos tomado el de la derecha para tras unos pasos salir de la pista a la derecha de nuevo y tras pasar una balsa , continuamos por la cañada de los roncaleses . Vamos a seguir un buen rato por la misma hasta llegar a una bifurcación . A la derecha y en descenso seguiríamos por la cañada y a la izquierda tomamos una senda , hoy marcada por cintas de plástico que nos va a llevar por el collado Erica donde ya aparece el pastel de este paseo que no es otro que el desolado de Peña . Avanzamos por la senda que se convierte en pista para llegar a unos doscientos metros de la iglesia . En este momento , en una curva tomamos una senda a la derecha en dirección al cementerio donde se encuentra la sepultura del piloto británico fallecido en la II Guerra Mundial y a la que todavía hoy la engalonan con una corona de flores .

Volvemos sobre nuestros pasos para disfrutar del desolado de Peña y desde aquí por un paso dotado con una cadena pero sin peligro comenzamos a descender para llegar de nuevo a Torre de Peña , lugar donde hemos dejado el coche .”

Punto de encuentro Aparcamiento piscinas de Nuevo Artica en variante norte. 

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Hola a todos. Ayer anunciaban un día frío y lluvioso, y a pesar de los malos pronósticos nos juntamos 30 personas dispuestas a desafiar al temporal. El itinerario escogido iba de un pueblo en el llano, con fácil acceso rodado y de reciente creación a otro ya viejo, abandonado, cuyas casas a duras penas aguantan el paso de los años y de acceso complicado. Fuimos de Torre de Peña, un barrio de Gabarderal, fundado en 1960 por el Instituto Nacional de Colonización para propiciar el aprovechamiento agrícola de las tierras regadas por el canal de las Bardenas. A sus primeras 26 familias se les dotó de una casa, 10 hectáreas de tierra, un animal de tiro, una vaca y aperos de labranza (fuente: Wikipedia). Y nuestro objetivo era el despoblado de Peña. Su origen data del siglo XI,. en un peñasco bien defendido, con un robusto castillo del que hoy solo queda una esbelta torre, construída en tiempos de Sancho el Mayor como defensa contra los mulsumanes primero y más tarde contra el reino de Aragón

          Presentados los lugares, vayamos a la ruta:Para subir, evitamos la monótona pista, y alargando un poco el itinerario, fuimos por la Cañada Real, para subir el monte Veladillo (o Valdeviñas) de 877m. Una vez en lo alto, por un bonito sendero fuimos cresteando. A pesar de las nubes bajas, y de la neblina teníamos unas buenas vistas de los pueblos cercanos (Gallipienzo, Eslava, Aibar, Cáseda, Sangüesa y por supuesto Peña), La sierra de Leire estaba tapada por las nubes, y las Bardenas se veían e incluso, parecía que allí brillaba el sol. A nosotros nos cayó un chubasco que conforme subíamos pasó a ser de aguanieve. Íbamos bien preparados con nuestros paraguas y capas (excepto una que iba en mangas de camisa). La senda conectaba con una pista en el collado de Erica. Ya estábamos cerca de llegar a Peña y teníamos ganas de almorzar, sobre todo sabiendo que había pastas y  vinillo. Y encima por partida doble. Por una parte del cumpleaños y (no) jubilación de Amaya y por otro lado, también el cumpleaños y jubilación de nuestra nueva compañera de caminatas Mari Mar (acompañada de su amable hija que esperemos que repita). Estábamos un montón, y todas (pastas) fueron bienvenidas y tragadas. Cuando llegamos al despoblado aún caía aguanieve, por lo que la gente se dispersó en dos grupos buscando un abrigo, unos con Mari Mar en un pequeño edificio y otros con Amaya en el arco de entrada al pueblo, debajo de la iglesia. Unos pocos subieron a la Torre en lo alto del peñasco, alguno entró en casa abacial mejor conservada y restaurada, pero apuntalada. Mientras disfrutábamos del almuerzo. hasta el sol parecía querer salir y saludar.

          Antes de iniciar la bajada, un nutrido grupo fuimos a visitar al piloto con el rango de Wing Comander de la Royal Air Force británica. Su avión fue alcanzado por los baterías antiaereas del ejèrcito nazi en el sur de Francia, el 11 de noviembre de 1943, que en el publo celebraban sus fiestas patronales a San Martín. Creía poder llegar a los llanos del valle del Ebro. Pero el avión se incendió antes. Saltaron los pilotos en paracaídas pero a uno se le enredó en el avión que acabó estrellándose en la montaña de Peña, cerca del pueblo. El otro se salvó y aterrizó en Sos del Rey Católico. Junto al cementerio han instalado un buzón, ya que no se puede llegar a la cima a no ser que hagas salto de valla (o quedes con el de la llave). También visitamos la curiosa fuente. Bajamos por el camino más corto. Una bella senda rodeada de carrascas, coscojas y sabinas que desciende por la ladera hasta que se topa con maldita cerca de 2 metros de altura que nos obliga seguir su perímetro hasta abajo. Es en esta parte donde el camino está más encharcado. Y hemos de decir que a pesar de lo mojado que está el terreno, no nos llevamos a casa mucho barro. 

          Cuando el grupo de cola llegó a los coches, el resto estaba con las raciones y la cerveza en el Hostal Latorre y los más sibaritas comiendo un suculento menú en Yesa. Y nosotros nos fuimos raudos, antes de que la nieve que caía en Jaca nos dificultara la llegada (mientras en Pamplona llovía a raudales). Y ya cuando estábamos en el coche empezó a llover de verdad. En resumen, disfrutamos de un día de monte, en buena compañía, sin mojarnos mucho ni pasar mucho frío, celebrando dos jubilaciones y dos cumpleaños. Una vez más felicidades Amaya y Mari Mar.

          (Para los curiosos, Peña se deshabilitó en 1953, y un ermitaño (Arnaldo de Liedekerke) habitó la casa Abacial en los 60 durante tres años. Se alimentaba de pan, huevos, trigo y leche, que le subían de una vaquería de abajo y se la dejaban a 500 metros para no alterar sus rezos y meditaciones)

Julián

Despoblado de Peña, el encanto de un pueblo abandonado de Navarra en el que saborear la historia (okdiario.com)

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