domingo, 15 de marzo de 2026

Sábado 14 de marzo. Cambio de programa. Gallipienzo

 


Parece que no viene tiempo de playa para el sábado y sobre todo en la Barranca, así que propongo cambiar la salida a una zona menos mojada.
Aunque no sea mi cumpleaños, y en esas fechas no os veré, llevaré vinillo y algo para picar.
El recorrido que propongo está sacado de wikiiloc

Punto de encuentro Aparcamiento piscinas de Nuevo Artica en variante norte. 

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Programación anual

Cómo llegar al punto salida excursión



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Hola a todos. Este sábado, el plan era deleitarnos con los robles de Echarri, pero de repente Adolfo y Ana recordaron que los robles aún no han echado la hoja, y que todavía no conocían Gallipienzo, así que reorientamos una vez más nuestros pasos hacia el Oriente. Sabia decisión, porque a la mañana, el Occidente parecía Mordor. Todas las nubes se habían reunido allí para repartirse el día y el territorio, decidiendo dónde descargar (todo a la vez en todas partes). Pero eso no era lo peor, es que la temperatura en Pamplona no superaba los cuatro grados, incluso ha bajado a tres en Ibargoiti, y la lluvia amenazaba con convertirse en nieve. L@s peregrin@s a Javier otra vez se tenían que proteger con capas y paraguas, pero en la Cuenca de Lumbier parece que mejoraba un poco el panorama. De la Venta de Judas viramos hacia el alto de Aibar, y por el otro valle también venían caminantes. En Gallipienzo, por suerte, no llovía, subir por las calles del pueblo ya era una aventura, por la pendiente y el verdín que cubría ciertas zonas del empedrado. Un gatito nos salió al encuentro, parece que nos quería acompañar, pero luego decidió que eran demasiados kilómetros y que hacía frío. Pronto salimos a la zona alta, junto a la esbelta iglesia antigua (Los habitantes decidieron construir una más abajo, que no hacía falta dejar las plegarias tan cerca del cielo). Posteriormente, el pueblo entero fue trasladado al llano, cuando se dieron cuenta que el agua corriente no subía por las laderas de la montaña.
Bueno, casi la mitad de la altura la tenemos ganada, parte por la carretera de acceso, y parte por la cuesta de Aldapa. Pero la mitad que nos queda transcurre por un senderillo con cantos rodados, que se encarama a la plataforma superior, desde donde comienza el recorrido panorámico por la sierra que se desgaja de los altos de Lerga. Por el camino observamos parcelas quemadas, algunas todavía humeantes, no sabemos si de fuegos accidentales o controlados. En la cresta, el cierzo nos recuerda que todavía estamos en invierno. Al otro lado, un numeroso rebaño de cabras descansa a lo largo de una pista forestal. Un par de ellas reposan encaramadas en la siguiente cumbre, pero cuando nos ven llegar se bajan corriendo a reunirse con el resto. Juntas emprenden una larga marcha de regreso.De la vegetación de matorral, destaca la jara, el romero florecido y unos narcisos de pequeño tamaño.
Llegados a la cima de Zaldinaga (806m) nos disponemos a almorzar, y buscamos al portador del vino. Pero descubrimos que está en una pista más abajo, y que no piensa subir. Una pena, se pierde el panorama de Ujué y de los pueblos de Eslava, Ayesa, y Aibar al fondo. La sierra de Leyre se ve entera, y del Pirineo, las estribaciones, donde se intuye la nieve. Habrá que bajar si queremos vino y pastas, pero no podemos correr sobre el conglomerado, porque la cuesta es tropezona. Todavía nos quedan un par de remontadas, y llegados a la pista, algún que otro sube y baja. El camino de regreso nos proporciona una espléndida visión de los meandros del Aragón, que se pierde en el horizonte buscando Carcastillo. Enfrente, sobre un relieve en cuesta, la cumbre llamada de San Pedro, sobre Cáseda, y por detrás, la sierra de Peña, que recorrimos recientemente. Cuando llegamos a la antena que está sobre el pueblo, el "amo del calabozo" llega con las llaves para que podamos contemplar el interior del templo y también de la cripta. Una capilla bajo la iglesia principal, gótico sobre románico, con unos frescos de la superior que se llevaron al Museo de Navarra y unas pinturas renacentistas de trampantojo y grisalla en la inferior, que se conservaron por ser posteriores y por no verse tan amenazadas como las de la iglesia superior, con unas bóvedas que se tuvieron que restaurar. Nuestro amigo gatito nos recibe maullando, acompañándonos al interior de la cripta y colocándose en una hornacina para que le hagamos fotos. Eduardo Purroy, gorostiano pajarero, enamorado de Pitillas, nos explica las trifulcas entre paisanos, los de arriba y los de abajo, y de cómo muchas de las viviendas fueron adquiridas por guipuzcoanos cuando el pueblo estaba prácticamente abandonado, y de paso nos informa de la reciente migración del milano negro. De todo hay que aprender.
Entretanto, ningún rastro del vino y las pastas. El portador se ha debido cansar de esperar y se ha ido con una cuadrilla a comer de plato a Tafalla. Los demás nos conformamos con unos bocatas en el "El Perrillas" de Aibar, donde por lo menos se está caliente. Y así no nos alejamos de las tierras de Javier, en continuo litigio con los reyes de Aragón. Quizá sin esas disputas no disfrutaríamos ahora de toda esta serie de pueblos fortificados...


Mary Luz

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