miércoles, 22 de abril de 2026

Salida sábado 25 de abril. San Adrian desde Zalbide

 

Está es la ruta que proponemos para este sábado, el tiempo, de momento, parece que nos va a hacer bueno.
Comenzamos la ruta en la Venta de Zalbide a la altura del K.22 de la NA-120, situada en el recóndito Valle de Zalbide en la Sierra de Urbasa-Andía, tiene algo menos de 13 km y 480 m de desnivel. 
Deciros que además de está ruta extraída de Wikiloc, Javier Gómez, me ha aportado un track, para que el que quiera, pueda desviarse y visitar la cueva de Bizonte, sería un añadido a esta ruta de algo menos de 5 km, y solo para el que quiera visitarla, aunque, parece que tiene poco atractivo.

Para los del equipo B, creo que se podría acortar el recorrido, saliendo de las ventas de Lizarraga.

Punto de encuentro Aparcamiento piscinas de Nuevo Artica en variante norte. 

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Recorrido por ANDIA-URBASA, realizado el sábado, 25. Las fiestas de San Jorge, los viajes y diversos compromisos ineludibles han reducido la asistencia, una docena.

Hemos cumplido sin esfuerzo con el encargo de cuidar a un nuevo asistente. Podemos matizar que, aunque Marcos ha sido nuevo en el grupo, no requiere de ningún cuidado; muy al contrario, puede cuidar perfectamente de nosotros, por experiencia, conocimiento y capacidad. Un elemento valioso, entiendo que se encuentra en un plano diferente al de la mayoría de nuestro grupo. En cualquier caso, si vuelve otro día, será recibido con sumo agrado.

Centrándonos en el recorrido, inicio en Bentaberri de altitud 850 m; su aparcamiento se encuentra a 3,6 km del túnel de Lizarraga. Nuestro periplo ha tenido forma triangular:

tramo 1: unos 3,5 km desde el aparcamiento hasta el arco natural, Portupekoleze, conocido y ampliamente fotografiado. No hay sendero definido pero tampoco se echa en falta, terreno agradable.

Tramo 2: cumbres calizas de Lizarraga, de unos 3 km, que desemboca en San Adrián. Hay sendero con sube-bajas suaves, paralelo a la pista, bastante transitada aunque algo monótona.

Tramo 3: De San Adrián al aparcamiento, 5,2 km de calzada ancha, dudas sobre el calificativo “romana”. Al inicio de la misma hemos pasado por la sima Tximua, visitada en otras ocasiones. Tenga el origen que tenga, es una vía que ha sido utilizada durante muchos siglos para transporte de mercancías y de animales desde tierra Estella hasta Gipuzkoa.Javier conoce muchos detalles que lo confirman.

Es una calzada que se nota muy trabajada, una de las mejor conservadas. En el tramo intermedio, la calzada discurre por Urbasa, con vistas a Andía. Desde la altura se puede observar una amplia llanada, denominada Polje de Zalbide, donde pasta abundante ganado vacuno y caballar, Seguimos caminando, ya en Andía, sobre amplios tramos de suelo de hierba. A falta de un km para alcanzar el aparcamiento, -siguiendo sabios consejos de compañeros autóctonos- hemos modificado el track prescindiendo de la pista dura, para continuar por la calzada de suelo herboso casi hasta los coches.

En total 11,7 km, desnivel cercano a los 400m; ni frío ni calor, algo de bruma o de calima en la Sakana, las alturas cubiertas de niebla hasta el mediodía.

Pintxo en Lizarragako Benta. Animada sobremesa al sol con muchas anécdotas y chascarrillos. Agur!!

Félix

jueves, 16 de abril de 2026

Salida sábado 18 de abril. Puerto de Otsondo - Akomendi - Gorramendi

 

Egun on/ Buenos días. El sábado está prevista la salida al norte del Baztán. Para iniciarla, por el puerto de Otsondo, nos dirigiremos al collado de Itzulegi. Aquí hay mucho sitio para aparcar. Si el tiempo acompaña, disfrutaremos de unas magníficas vistas. Comenzamos subiendo al Akomendi y, tras el descenso, ascendemos progresivamente hacia Gorramakil y Gorramendi. Finalmente, volvemos desde el alto de Aizpitza. Si al final la senda se cierra, podemos bajar por la pista. El recorrido total son unos 12 km y un desnivel de poco menos de 400 m

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Como veis hoy el sol no se ha dignado visitarnos.

A la vista de las imágenes el que haya leído la Trilogía de Baztán de Dolores Redondo ya puede ver en que paisajes se inspiró.

Blas


Hola a todos. Este sábado nuestros pasos se dirigieron al cordal montañoso que separa el suave relieve, siempre verde de colinas y montañas, del Baztán con las llanuras interminables de nuestra vecina Aquitania. El día prometía unas amplisimas vistas, pero no tuvimos en cuenta una pertinaz nube que subió con nosotros, rodeandonos, abrazándonos, impidiendo que gozáramos con la visión del horizonte.
Pero empecemos por el principio. Nos juntamos cerca de una treintena de excursionistas (no los conté). Y para llegar al punto de salida tuvimos que circular con cuidado por una carretera (con buen firme), llena de curvas y nieblas, para no atropellar a ninguna vaca, potro, ciclista o paseante, hasta el collado de Itzulegi.
Nosotros, para llegar y no equivocarnos de collado, preguntamos a "Don Google" cómo llegar, y nos dió dos posibilidades, una la correcta por el puerto de Otsondo y otra que si (por desconocimiento) hubiéramos tomado, nos habriamos acordado de todos los santos de la corte celestial, jurado y perjurado, ya que era una pista de grava que salía de Bozate. Hay que tener cuidadín y prudencia con los consejos que nos dan estas aplicaciones.
Ya en el collado, tras los besitos y abrazos empezamos a andar rumbo al primer objetivo, el Akomendi. Pronto nos metimos en una senda que por la ladera del Gorramendi contornea la montaña. Una gozada de sendero, con sus rincones mágicos, sus arroyos cantarines, el tapiz de musgos y líquenes, el bosque de hayas que con las nieblas daba una sensación fantasmagórica, y casi esperando encontrarnos con el Basajaun, guardián del bosque, o con las lamias y sus hechizos. Un sendero que con la nube que nos envolvía, nos hizo meternos en un cuento de duendes y hadas.
Y esta misma nube nos privó de las amplias vistas que las cimas que íbamos a recorrer nos ofrecían. Casi todos pensábamos que íbamos a salir por encima, o que se iban a disolver, gracias al poderío del sol y su calor..., pero no fue así. En esta cima almorzamos, no todos porque los del grupo B no llegaron (creo que se quedaron en el collado previo), y los que iban en cabeza, para cuando llegamos ya no estaban.
Después del Akomendi empezamos a recorrer el cordal de norte a sur del Gorramendi con sus cimas invadidas de antenas y restos de la antigua base de radares que levantaron los americanos en la guerra fría para controlar todo avión amigo o enemigo que surcara los cielos de media Europa. La primera cima (Gorramakil) nos hizo sudar a pesar de no ver el sol, por sus duras rampas. Después subimos el Otarnate. En esta cumbre, no sé si por cansancio o por las prisas de llegar a comer, la mitad del grupo empezó a bajar en busca de los coches. El resto seguimos cresteando disfrutando de la espléndida niebla que insistentemente nos rodeaba. La siguiente cima, el Gorramendi, nos esperaba repleta de restos de esta gran base americana (a falta de las vistas). Y como propina, subimos la puntita del Aizpitza, con su gran antena. Desde aquí, bajamos a la vieja carretera, que en un corto paseo y por debajo de la nube nos dejó en el punto de salida. Cuando llegamos al bar del polígono industrial de Arizcun pudimos ver cómo poco a poco se destapaban las antenas de las diversas cumbres, pero fue porque la nube simplemente se elevó, sin llegar a disiparse.
He de añadir que un valiente Javier se acercó a la esbelta, bella y enigmática cima del Irubelakaskoa. A falta de vistas, en el recorrido pudimos disfrutar de la flora primaveral. Aparte de las recién salidas hojas del haya, encontramos Scilla verna, Cardamine pratensis, Muscari racemosum (nazarenos), violetas, asfodelos (gamones) y narcisos, entre otras flores.
Y he de recordar que estaría bien que el que no hiciera la ruta y la acortara o alargara, avise al grupo que ha llegado bien con sencillo mensaje.
Mariluz

viernes, 10 de abril de 2026

Salida sábado 11 de abril. Oronz - Urkatua - Monterria


El sábado está prevista una excursión desde Oronz en el valle de Salazar para contemplar la impresionante cascada Urkatua y el Pirineo con sus nieves desde la cima del Monterria. El recorrido tiene algo menos de 13 km y un desnivel de 500 m y esperamos que atendiendo a las predicciones el tiempo nos respete la mañana o gran parte de ella.


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El sábado nos desplazamos hasta Orronz para ascender al Monterría, pasando por la cascada de Urkatua. El valle de Salazar siempre nos sorprende con su biodiversidad y su ambiente salvaje. Tierra de jabalíes, a los que no vimos, pero que intuíamos su presencia por la cantidad de suelo removido y los ruidos de hojarasca que se percibían de vez en cuando en el bosque. Tampoco había ganado en las praderas. La amenaza de nuevas nevadas parece que los retuvo en el llano. Eso nos permitió pasear por esos inmensos tapices verdes, salpicados de blanco, amarillo y morado por la intensa floración primaveral. Comenzamos atravesando el pueblo para buscar un sendero paralelo a la carretera que busca el siguiente barranco (Arzurre) y asciende por él en busca de una cascada que aparece muy indicada con carteles. No hace falta mirar el track, sólo hay que dejarse llevar. El camino es agradable y bonito, los árboles aparecen tapizados de musgo, y la pendiente no es muy acusada. La cascada no bajaba con mucha agua, pero a cambio nos brindaba un muro verde por el que discurrían chorros de agua más o menos grandes, a modo de un paño empapado que estuviera colgando en un tendedero bajo la lluvia. Estuvimos un rato haciéndonos fotos y especulando sobre la altura de la caída, bastante vertical por cierto.
Pero había que seguir. Ahora, la pendiente se acentuaba, había que rebasar este primer escalón de la montaña, pero pronto desembocamos en una pista forestal que nos llevaba a los prados. Una caseta enmarcaba el paisaje. El Berrendi aparecía cubierto por un manto de nubes que desde el norte se iba desparramando hasta deshacerse en la ladera sur. A algunos les recordaba a una tarta cubierta de nata o de fondant. Parte del grupo iba a acortar el camino bajando desde aquí, pero no se resistieron a subir por la pradera florida hasta poder avistar el nevado pico de Ori, primer dosmil del Pirineo navarro. A sus pies se alcanzaba a ver la ermita de Muskilda, delante de la sierra de Abodi. Hacía apenas dos semanas que habíamos recorrido una ruta en torno a Izalzu, parece que le hemos tomado cariño a esta zona. Pero no nos podíamos quedar embelesados con el paisaje. Las cabeceras de Belagua y Mintxate ya se ocultaban a nuestra vista, de modo que amenazaba lluvia, no había que demorarse demasiado. Así que seguimos subiendo en busca de la cumbre, rebasando un cambio de vertiente. Desde allí buscamos la alambrada que nos conduciría hasta una alargada meseta con dos cumbres señaladas con mojones de piedra. En una de ellas se encuentra el buzón, con una figura recortada en hierro que representa a un lobo comiéndose una oveja. Antes, en un recodo del camino, habíamos aprovechado para almorzar, ya que había más espacio para sentarse y menos viento. Nos hicimos fotos y emprendimos el descenso.
La bajada al pueblo es más directa y más panorámica. Las laderas más al sur presentaban un colorido en el que contrastaba el verde oscuro de los pinos con el claro de las frondosas que iban sacando la hoja. Y al fondo se veía el pueblo con la pista que, serpenteando, se acercaba hasta él describiendo grandes curvas. Llegado el momento, la abandonamos para tomar un camino más directo por una barrancada que nos dejaría al lado de los coches, sin que nos hubiéramos mojado lo más mínimo. Habíamos disfrutado de un plácido paseo en un día en el que apenas vimos el sol, pero en el que no pasamos ni frío ni calor, y en el que las vistas, sin llegar a ser tan espléndidas como las de la semana pasada, tenían ese toque de misterio que dan las nubes cambiantes. Gracias a Joserra por proponer un sitio tan bonito para primaverear un poco.


Mary Luz