Mañana es sábado, y no hay una ruta propuesta. Nosotros vamos a ir a Jaca y de paso tenemos previsto dar un paseo para visitar la necrópolis de Coscojar, la ermita de la Virgen de las Viñas y el pueblo abandonado de Escó. Si alguien quiere se puede unir a nosotros. (A la vuelta, si traen bañador se pueden remojar en las temas de Tiermas)
El track que incluyo es la unión de dos tracks, y es orientativo. La salida es una campa en la vieja carretera del pantano, que existe en el inicio de la antigua incorporación a la autovía (hoy anulada). Sí alguien se anima, nos lo hace saber, ya que nosotros iremos directos. La hora sería hacia las 10h en el punto de inicio.
Junto al track, incluyo dos enlaces con información de del pueblo, ermita y necrópolis.
Punto de encuentro: Aparcamiento piscinas de Nuevo Artica en variante norte.
Información general
Programación anual
Cómo llegar al punto salida excursión
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Hola a todos: Espero que estéis disfrutando estas navidades en familia y que no os atiborréis de comer, ya que se cogen kilos y luego cuesta soltarlos. Para evitar crecer a lo ancho es bueno andar y es lo que hicimos este sábado.
No había ninguna ruta en el programa, y como Mary Luz y yo de camino a Jaca íbamos a explorar unas tumbas que hace poco nos enteramos que están junto al pueblo abandonado de Escó, decidimos ir e invitar a todo aquel que pudiera y quisiera ir. Y para completar la ruta añadimos al paseo la ermita, el pueblo y la “antiquísima” carretera inundada por el pantano. Junté dos tracks, y lo mandé como orientación de lo propuesto. Había quien tenía poco tiempo, y decidió subir a San Miguel de Aralar.
Salimos de Pamplona con un ligero sirimiri. Y en el camino de ida, durante el trayecto, fuimos recorriendo un paisaje en el que el sol del amanecer con las neblinas iban dibujando un escenario que daban ganas de parar el coche y contemplar...
Nos juntamos 13 en el punto de salida y hacía una buena mañana, para caminar. Fuimos al primer objetivo, la necrópolis del Coscojar situada en “El cerrao de Navarro”. Nos asombró a todos ver tal cantidad de tumbas, y que no tuviéramos conocimiento de ellas. Debían ser pequeños en aquella época, porque nosotros no cabríamos en ninguna. Datan de los siglos X, XI y principios del XII, y alguien se dedicó a contarlas y hay unas 550. También había unos 7 agujeros redondos, que debían ser silos excavados en época muy anterior a la necrópolis, que según dicen los expertos podrían estar asociados a algún poblado que hubiera en la zona y del cual no quedan vestigios. Es increíble que no esté señalado ya que no hay ninguna indicación para llegar hasta allí.
La ermita de la Virgen de las Viñas está a 300 metros en línea recta, pero hay que buscar el mejor camino para llegar, ya que se yergue en un altozano. Resulta ser un magnífico mirador sobre el pantano de Yesa, todavía casi medio vacío. La ermita, según los expertos, se debió construir sobre otra anterior y los vestigios encontrados confirman que el lugar se pobló al menos desde la Edad del Bronce. Hechas las pertinentes fotos, quedaba ir al pueblo que en línea recta dista a 800 metros, bajando monte a través hasta el camino que se veía a nuestros pies.
Escó es junto a Tiermas y Ruesta uno de los tres prósperos pueblos que las aguas del pantano se llevaron por delante. Pueblos grandes, con sus habitantes, su historia, su arte, llenos de vida donde hoy reina el silencio y el abandono. Las ruinas de sus casas invitan a imaginar la vida que albergaban. Los intentos de volver y reconstruirlos se topan con la negativa de la confederación hidrográfica del Ebro que es ahora la propietaria.
Tras pasear por sus ruinas almorzamos en el atrio de la iglesia que aún, a duras penas, resiste. Los más osados subieron a la torre por unas escaleras en caracol. Y alguno también, al cerro que domina el pueblo. Visita al cementerio, donde los vecinos aún se siguen enterrando en él, (vimos sepulturas de este mismo año).
Y tan solo faltaba la “antiquísima” (por distinguirla de la ya antigua) carretera que recorría el valle y comunicaba los pueblos con sus campos de labranza y sus corrales, hoy todo inundado cuando el pantano está lleno. Una línea recta de la que aún, en algún tramo se conserva asfalto, y con sus puentes que cruzan los barrancos. Andar por el lecho, ahora seco del pantano, es otro punto de interés en esta ruta corta, pero que hay que recorrerla despacio, y disfrutando. Es un paseo, no solo, en el espacio sino también en el tiempo, de lo que un día fue y ya no es.
Julián

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