domingo, 15 de marzo de 2026

Sábado 14 de marzo. Cambio de programa. Gallipienzo

 


Parece que no viene tiempo de playa para el sábado y sobre todo en la Barranca, así que propongo cambiar la salida a una zona menos mojada.
Aunque no sea mi cumpleaños, y en esas fechas no os veré, llevaré vinillo y algo para picar.
El recorrido que propongo está sacado de wikiiloc

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Hola a todos. Este sábado, el plan era deleitarnos con los robles de Echarri, pero de repente Adolfo y Ana recordaron que los robles aún no han echado la hoja, y que todavía no conocían Gallipienzo, así que reorientamos una vez más nuestros pasos hacia el Oriente. Sabia decisión, porque a la mañana, el Occidente parecía Mordor. Todas las nubes se habían reunido allí para repartirse el día y el territorio, decidiendo dónde descargar (todo a la vez en todas partes). Pero eso no era lo peor, es que la temperatura en Pamplona no superaba los cuatro grados, incluso ha bajado a tres en Ibargoiti, y la lluvia amenazaba con convertirse en nieve. L@s peregrin@s a Javier otra vez se tenían que proteger con capas y paraguas, pero en la Cuenca de Lumbier parece que mejoraba un poco el panorama. De la Venta de Judas viramos hacia el alto de Aibar, y por el otro valle también venían caminantes. En Gallipienzo, por suerte, no llovía, subir por las calles del pueblo ya era una aventura, por la pendiente y el verdín que cubría ciertas zonas del empedrado. Un gatito nos salió al encuentro, parece que nos quería acompañar, pero luego decidió que eran demasiados kilómetros y que hacía frío. Pronto salimos a la zona alta, junto a la esbelta iglesia antigua (Los habitantes decidieron construir una más abajo, que no hacía falta dejar las plegarias tan cerca del cielo). Posteriormente, el pueblo entero fue trasladado al llano, cuando se dieron cuenta que el agua corriente no subía por las laderas de la montaña.
Bueno, casi la mitad de la altura la tenemos ganada, parte por la carretera de acceso, y parte por la cuesta de Aldapa. Pero la mitad que nos queda transcurre por un senderillo con cantos rodados, que se encarama a la plataforma superior, desde donde comienza el recorrido panorámico por la sierra que se desgaja de los altos de Lerga. Por el camino observamos parcelas quemadas, algunas todavía humeantes, no sabemos si de fuegos accidentales o controlados. En la cresta, el cierzo nos recuerda que todavía estamos en invierno. Al otro lado, un numeroso rebaño de cabras descansa a lo largo de una pista forestal. Un par de ellas reposan encaramadas en la siguiente cumbre, pero cuando nos ven llegar se bajan corriendo a reunirse con el resto. Juntas emprenden una larga marcha de regreso.De la vegetación de matorral, destaca la jara, el romero florecido y unos narcisos de pequeño tamaño.
Llegados a la cima de Zaldinaga (806m) nos disponemos a almorzar, y buscamos al portador del vino. Pero descubrimos que está en una pista más abajo, y que no piensa subir. Una pena, se pierde el panorama de Ujué y de los pueblos de Eslava, Ayesa, y Aibar al fondo. La sierra de Leyre se ve entera, y del Pirineo, las estribaciones, donde se intuye la nieve. Habrá que bajar si queremos vino y pastas, pero no podemos correr sobre el conglomerado, porque la cuesta es tropezona. Todavía nos quedan un par de remontadas, y llegados a la pista, algún que otro sube y baja. El camino de regreso nos proporciona una espléndida visión de los meandros del Aragón, que se pierde en el horizonte buscando Carcastillo. Enfrente, sobre un relieve en cuesta, la cumbre llamada de San Pedro, sobre Cáseda, y por detrás, la sierra de Peña, que recorrimos recientemente. Cuando llegamos a la antena que está sobre el pueblo, el "amo del calabozo" llega con las llaves para que podamos contemplar el interior del templo y también de la cripta. Una capilla bajo la iglesia principal, gótico sobre románico, con unos frescos de la superior que se llevaron al Museo de Navarra y unas pinturas renacentistas de trampantojo y grisalla en la inferior, que se conservaron por ser posteriores y por no verse tan amenazadas como las de la iglesia superior, con unas bóvedas que se tuvieron que restaurar. Nuestro amigo gatito nos recibe maullando, acompañándonos al interior de la cripta y colocándose en una hornacina para que le hagamos fotos. Eduardo Purroy, gorostiano pajarero, enamorado de Pitillas, nos explica las trifulcas entre paisanos, los de arriba y los de abajo, y de cómo muchas de las viviendas fueron adquiridas por guipuzcoanos cuando el pueblo estaba prácticamente abandonado, y de paso nos informa de la reciente migración del milano negro. De todo hay que aprender.
Entretanto, ningún rastro del vino y las pastas. El portador se ha debido cansar de esperar y se ha ido con una cuadrilla a comer de plato a Tafalla. Los demás nos conformamos con unos bocatas en el "El Perrillas" de Aibar, donde por lo menos se está caliente. Y así no nos alejamos de las tierras de Javier, en continuo litigio con los reyes de Aragón. Quizá sin esas disputas no disfrutaríamos ahora de toda esta serie de pueblos fortificados...


Mary Luz

sábado, 14 de marzo de 2026

Sábado 7 de marzo. El trueno desde Binies



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 Ayer nos desplazamos a la Jacetania, remontando el río Veral desde su desembocadura en el Aragón hasta el pueblo de Biniés, situado sobre un altozano y rodeado de cárcavas. A la derecha nos saludaba la ermita de la Virgen del Pueyo, y al fondo se erguía, orgulloso, el castillo. Aparcamos cerca de la iglesia para comenzar el recorrido por una pista que asciende pasando junto a varias corralizas. Nos vino a saludar un buitre que andaba desperezándose sobre un tejado, y que realizó un despegue de exhibición ante nuestros ojos. Interesante comienzo de una ruta que se prometía borrascosa, a juzgar por el chaparrón que nos estuvo acompañando prácticamente todo el trayecto en coche (más de 80 kms). Los peregrinos de la Javierada aguantaban estoicamente la lluvia y los caprichosos sube y baja de la carretera vieja. Nosotros contábamos con los buenos augurios de "Meteoblue" y "Tiempo y radar", dos páginas que conviene consultar si uno no quiere deprimirse y quedarse en casa. En realidad, todos los pronósticos se cumplieron: llovió al principio, en medio y al final, pero las cantidades eran tan insignificantes que no llegaban ni a mojar el suelo, y la temida niebla nos acarició lo justo para refrescarnos la subida. 

      Del año pasado a éste habían proliferado algunos carteles elaborados artesanalmente, aunque el que indica el camino de subida que sale junto a unas ruinas, había que sabérselo, porque pasa desapercibido. Desde ese punto comienza una entretenida subida que nos coloca en el escalón superior, desde donde se divisa la pista, que discurre junto al barranco. Llegamos a otro corral en ruinas, y subiendo un poco más, al "corral de Margarita", un poco más entero y donde aprovechamos para hacernos la primera foto de grupo. Aquí se separaron cuatro de los veinte que íbamos, para bajar por otro camino sin subir a la cumbre. La verdad es que las rampas a partir de ese punto eran bastante exigentes, porque nos quedaba casi la mitad del desnivel. De todas formas, se trata de una pista por donde avanzamos bastante rápido, ya que no hacía calor, que es lo que suele complicar este ascenso sostenido en una ladera sur. No nos habíamos cruzado con nadie, ni ganado ni personas, aunque los caminos se notan transitados (sobre todo es zona de cazadores). Llegamos a la cima pasando antes por una cota secundaria, para desde allí recorrer toda la cresta. Una pena no poder disfrutar con la visión del Pirineo nevado, pero no nos podíamos quejar de la temperatura. En el vértice geodésico soplaba un poco de viento, pero a medida que pasaba el tiempo de almuerzo salió el sol y se fue despejando progresivamente el panorama hacia el sur, permitiéndonos contemplar el macizo de San Juan de la Peña y las bases del Oroel y la sierra de Santo Domingo. Al fondo, por donde el río Gállego se abre a la Hoya de Huesca, los mallos de Riglos se recortaban en el horizonte. Por el Norte estaban sin nubes el Forcala y el roquedo donde están los abrigos de Susei. Al Oeste, Berdún destacaba en la llanura.
        Todavía nos quedaba un largo trecho, así que, después de reponer fuerzas, emprendimos decididamente la bajada que parte desde el propio hito cimero. Se trata de una entretenida senda que desciende a través del pinar hasta una plataforma herbosa que rodeamos por la izquierda para superar un escalón rocoso, donde había que prestar atención para no resbalarse. Otra plataforma más abajo donde ya encontramos el ancho sendero que describe un arco para internarse en la foz de Biniés. Afortunadamente, el grupo avanzaba compacto. Una vez superado el cruce con el ramal ansotano del Camino de Santiago y del Santo Grial, ya no hay posibilidad de confusión. Desde aquí se distingue el río al fondo, y se ve el todavía distante pueblo del que salimos. No queda sino disfrutar del bosque de ribera, tapizado por musgos. El único inconveniente es tener que superar un par de resaltes, lo que supone alguna remontada inesperada (¡no me gusta subir cuando estoy bajando!). El grueso del grupo aceleró un poco el paso, supongo que pensando en comer algo de formalidad. Sin embargo quedaba un último esfuerzo, llegar al pueblo, encaramado allá arriba. En el cerro contiguo, unos cuantos buitres despedían nuestra excursión. Algunos gorostianos todavía guardaban fuerzas para una trepada, en vez de trazar las curvas en zig zag de la pista de subida. Completaríamos la jornada en "La Trobada" de Berdún, obsesionados en preguntarnos si habíamos venido en autobús. Menos mal que -por primera vez en el día- la diversidad se impuso, para alivio de unas mesoneras que tuvieron el detalle de ofrecernos viandas a pesar de que ya era bastante tarde.


miércoles, 25 de febrero de 2026

Salida sábado 28 de febrero. Arrarats - cascadas

 


Para este sábado toca Arrarats y sus cascadas, la zona la hemos visitado en diferentes ocasiones, pero las cascadas no tengo constancia de haberlas hecho con Gorosti. Como son difíciles de recorrer y bajan muy crecidas, se quedan para cuando estén más domadas, iremos por encima de ellas.

El paseo lo haremos en sentido anti horario. Saldremos desde el frontón en dirección oeste. Hasta el collado, es pista cementada que llega a Beruete. Desde ese punto iremos por camino y senda hasta las campas de Otsola, el resto lo tenemos andado de otras veces y continua por caminos y sendas sin dificultad. Tiene una longitud de 12,8 Km. (sin ir a Launtze) y desnivel de 650 m.

El recorrido tiene varias opciones, una puede ser ir todos hasta las campas de Otsola y el que quiera llegar pronto a cocinar, puede por pista y paralela al barranco con vistas a alguna cascada volver al pueblo. Son siete Km.

Nos vemos el sábado, Agur





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Un saludo, gorostianos. Ayer disfrutamos de un delicioso paseo por el bosque, recorriendo el anfiteatro natural que los montes de la Divisoria Cantábrico-Mediterránea describen por encima del pueblo de Arrarás. El día presentaba un feo panorama desde el balcón de casa, con nieblas y lloviznas. Pero los pronósticos auguraban una mejoría, así que aprovechamos para ponernos nuestras ya gastadas capas y chubasqueros con la esperanza de quitárnoslas lo antes posible. Javier Iriarte había propuesto una ascensión a las cumbres gemelas del Ireber y el Ernaizu con el colofón de una comida en la Sociedad del pueblo, un plan lo suficientemente atractivo como para convocar a un numeroso grupo, incluídos nuestros presidentes, el actual y el emérito. El recorrido previsto era circular, sin embargo, el espíritu aventurero y anárquico volvió a aflorar, y si marcamos los distintos trayectos sobre un mapa, sale un dibujo con círculos, triángulos, ochos e incluso una pajarita. Para desentumecer, comenzamos descendiendo al nivel de la regata, con cuidado, que el cemento resbalaba, para luego emprender una fuerte subida que provocó que se fragmentara el pelotón. El grupo de escapados ascendió a toda prisa, para alcanzar las campas de Otsola antes de que se disipara la niebla. El resto nos entretuvimos contemplando los tapices de musgo, las pequeñas cascaditas, quitándonos la ropa sobrante y esperando a los rezagados. Al llegar a la campa comenzó a llover otra vez y se inició la desbandada: unos siguieron por la GR en busca de la cumbre, otros fueron a buscar un dolmen cercano, otros se dirigieron a la fuente, otros cruzaron un puentecito de madera para buscar la pista de bajada, y una oveja perdida siguió por la pista de subida, creyendo seguir la estela de los primeros, hasta que la rescató el alcalde del pueblo que con el Land Rover estaba dándose una vuelta a ver cómo andaba el ganado. Ante la imposibilidad de alcanzar a los primeros, y como el Ireber seguía envuelto en las nubes, opté por la cercana y amable cota del Arnabarrita, que por lo menos tenía vistas (algo limitadas por el arbolado). Bajé por la otra vertiente, que algunos habían ascendido en sentido contrario, para recuperar la GR y la pista. (Mary Luz)


El día de ayer da para muchas crónicas, tantas como grupos que anduvieron dispersos. Queda escrita la de Mary Luz y se podría completar el relato con más relatos de la ruta. Mi versión de la mañana: (Julián)


La propuesta de Javier era una circular que remontando la regata Otsola iba subiendo a la campa viendo las cascadas, y después subir al Ireber y el Ernaitzu.
La subida por las cascadas quedó descartado debido a lo abrupto del terreno con terreno mojado y resbaladizo, por lo que a las campas se llegó por una pista que iba por la vertiente occidental de la regata. Yo iba con el "grupo de escapados", y en las campas, a pesar de que empezó otra vez a lloviznear, se decidió subir a las cumbres. Tras el primer escalón y una breve pausa para contemplar los Narcisos, parte del grupo decidió regresar, (debían pensar que para qué subir si había niebla en las alturas). A mí me llamó una "oveja descarriada" y solitaria que estaba despistada y no sabía por dónde iban los primeros. Decidí hacer de "perro pastor" y esperarla. Ésta, tras subir al Arnabarrita decidió que era hora de bajar, y yo entonces reanudé la subida. Aceleré el paso con la esperanza de alcanzar al grupo. Las nieblas difuminaban el paisaje, dándole un aire fantasmal y bello. Ya en el collado, tomé un atajo, (sin darme cuenta que me comía una cumbre, la del Ireber). Tras las rampas de subida llegué al vértice geodésico (el Ernaizu). No había nadie, solo caballos y grandes moles de piedras acumuladas en montones. No había vistas, sólo nieblas. No podía ver al grupo, que aún no había llegado a la cumbre donde estaba (y que yo creía que iban por delante). Dependía del track y del mapa del GPS. Una vez más decidí atajar por una senda que se desdibuja en las praderas y más tarde en el hayedo. Me entretuve en el sugestivo dolmen de Alkadur. La senda se convirtió en pista, y esta me devolvió a las campas donde habíamos iniciado la ascensión. De aquí solo me quedaba bajar al pueblo por la pista de la orilla oriental de la regata. Cuando llegué la "oveja" se estaba echando la siesta en el coche, y los que habían llegado antes al pueblo se encontraban refugiados en la acogedora sociedad, envueltos en humo y olor a gas y cebolla. Los demás fueron llegando poco a poco. Primero un grupo en coche que venía de tomar unas cañas. Luego los que hicieron las dos cumbres. Más tarde, los rezagados de los de la vuelta larga, un poco mosqueados y sofocados porque no les habían esperado y estaban sin track. Y por último llegó el que hizo una tercera cumbre (Launtze). Así que juntando todas las versiones podríamos completar un catálogo de recorridos.

La jornada concluyó con una comida de hermandad donde compartimos ensalada y un buen guiso (arroz meloso con costilla), regado con vinos y licores y endulzado con pacharán y pastas, donde pudimos contar nuestras batallitas, cantarle a Amaya por su feliz y esperada jubilación. Amenizados por Félix que con el organillo alegró la sobremesa, los cantos de los presentes resonaron con buenas voces, y alguna pareja incluso se atrevió a bailar.

Estas son dos crónicas, podría haber más... (Julián).


La cruz que nombras, Blas, de la clave de arco, guarda una similitud a una Cruz Potenzada o Cruz de Jerusalen, pero debiera haber tenido los cuatro brazos iguales, para poder ser considerada como tal.

Apreciación General:
A primera vista esta clave nos dice que el maestro cantero que la ejecutó dominaba a la perfección el sentido de las proporciones además de desenvolverse estupendamente con la escuadra y el compás.
En un espacio reducido inscribió la citada cruz en la centralidad de la figura.
En la parte superior plantó un disco solar orlado por un cordón o ensogado, esto último eleva bastante la destreza del cantero.
En la parte inferior trazó una roseta hexapétala, sencilla y bien proporcionada.
Como quedan espacios aún libres y en las obras populares se tendía a cubrir vacíos (Horror vacui), planteó una serie de puntas de diamante que nada desmerecen del resto.
Estas figuras astroláticas y otras más, se vienen repitiendo, en Europa, desde el final de la Edad de Bronce, llegando a nuestros días. No caeremos en esoterismos idiotas, ni en buscar erudiciones donde no las hay.
Canteros en piedra, tallistas en madera o herreros en forja, repetían y adaptaban lo que veían, como mejor podían a sus trabajos, si alguien estaba dispuesto a aflojar la bolsa de las monedas.
En el caso de hoy, un profesional como la copa de un pino.

Otro día hablaremos de significados figurativos.

miércoles, 18 de febrero de 2026

Salida sábado 21 de febrero. Berástegi

 

Bonita y llevadera ruta circular por la zona sur de Berastegi.  Recorrido de casi 13 km y 370 m de desnivel, suave y agradable, apta para todos los públicos. Recorrido por buenas pistas y caminos. Gran parte de ellos en entornos boscosos espectaculares, hayas, robles, abetos, alerces, algunos castaños...

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Hola a todos. Después de unos días fríos y húmedos, de un tren de borrascas que nos han traído lluvias sin parar (sobre todo en el sur de nuestra península, parece que ahora llueve más en Andalucía que en el cantábrico), por fin ha salido un día de un cielo azul intenso, un sol resplandeciente y mucha luz. Muy distinto del sábado pasado que hubo que huir a la ribera, para escapar de la lluvia, aunque no se pudo esquivar el frío viento.

Nos juntamos unos quince o veinte (no los conté) en Berastegi, junto a la grandiosa iglesia de San Martín de Tours, con su enorme atrio. Nuestro itinerario, primero por pista encementada y luego de grava, va ganando altura, lo que nos permite contemplar un amplio horizonte, con montes, picos y sierras: Las Malloas, Aizkorri, Aratz, Amboto, Gorbea y muchos más... Pasamos por molinos, una vieja central eléctrica ya en ruinas y llegamos a un agradable merendero con sus mesas, su fuente y su refugio. El idílico lugar invita a quedarnos, sacar el bocata y almorzar, pero aún es pronto. Continuamos caminando.

Pero cuatro de los expedicionarios echamos en falta las cumbres que el grupo principal se dispone a evitar, y nos separamos para subir a lo más alto del cordal, el monte Uli y el Hirumugarrieta, sin apenas esfuerzo añadido. No sabíamos que de esta forma nos íbamos a perder el suculento almuerzo que José Mari y Maika, por sorpresa, nos habían preparado, sobre todo de esos frutos secos garrapiñados envueltos en chocolate negro. Estas cumbres separan Berastegi de Areso y tienen una panorámica de trescientos sesenta grados. Ha merecido la pena subir y contemplar el paisaje.

Pero hay que bajar, hemos de alcanzar a nuestros compañeros de ruta para no hacernos esperar. Los encontramos en la ermita de San Sebastián, en un altozano al que un reducido grupo intenta llegar. No es tarea fácil, ya que está rodeado por una serie de alambradas y muretes que la hacen prácticamente inaccesible. Al intentarlo, Felix resulta herido (se clava la alambrada), por lo que los demás desistimos. Luego, resultó estar cerrada haciendo imposible su visita. Al menos podían poner un ventanuco para poder rezarle al santo. En la cercana ermita de San Antón, sí que se le ve, debajo del Cristo.

Ya en el pueblo se forman dos grupos en dos bares distintos, ell de los pinchos y el de las pastas sobrantes.
Y aquí acaba la crónica, siento no haber estado muy inspirado. Para completarla, añado un enlace de un artículo del Diario Vasco que nos va a ilustrar sobre la gran historia que tienen los caminos que ayer recorrimos. Recomiendo su lectura atenta.


Julián


P.D. No me resisto a narrar una pequeña reseña del "paseo" de Mary Luz en compañía de los Mayencos (grupo de montaña de Jaca). Subieron al Oturia desde Yebra de Basa cargando con raquetas, ya que la nieve estaba únicamente en la pirámide final y tan agusto estaban que se les hizo de noche. Pudieron disfrutar del sol, la luna y las estrellas. (y por supuesto de la magnífica cascada sobre la ermita).


viernes, 13 de febrero de 2026

Salida sábado 14 de febrero. Cambio en programa. El Yugo - Sarda el Trillo

 

Recorrido de poco más de 14 kilómetros y medio y 300 metros de desnivel partiendo desde la ermita de El Yugo recorriendo la sierra de Sarda. Cambio en el programa por condiciones meteorológicas.


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El día estaba pa quedarse en casa, debajo del edredón, pero la juventud ya se sabe que es despreocupada y destalentada, así que 9 postadolescentes nos hemos juntado en el Yugo con el suficiente ánimo y falta de cordura como para hacer la caminata propuesta. Nos ha recibido Eolo soplando con todas sus fuerzas a la vez que vaciaba una gran regadera sobre nuestras cabezas. Pero no ha conseguido desanimarnos, Navarra siempre palante. Hemos decidido hacer una ruta más corta para dar la vuelta a Senda Viva, de menos de 8 km. La moral estaba bien alta porque sabíamos que a la vuelta en el bareto del Yugo nos esperaban unas buenas migas ya encargadas. Con el muy fuerte viento en popa hemos caminado por pista de grava sin embarrarnos mucho, hemos visto cebras y 2 avestruces que al vernos, se hacían cruces. ¿Qué hacen esos aquí?, se estarían preguntando. Pero si bien el tiempo era mejorable, la compañía y ganas de disfrutar en lo posible no. Peor se pasa viendo el telediario, así que hemos seguido la ruta hasta que unos árboles quemados y derribados por el incendio nos han cortado el paso. Muy voluntarios@s hemos tratado de seguir buscando algún posible camino para, emulando a Elcano, circuncaminar Senda Viva . Pero nos íbamos alejando, así que en un instante de brillantez, hemos decidido dar la vuelta. El viento ahora nos daba de frente, a veces el sol se colaba por algún agujero e iluminaba una parte de la Bardena y era bien bonito el contraste, todo gris menos la zona clareada amarillenta, era como que el sol quería llamar nuestra atención enfocando una escena que a pesar de todo bien merecía ser vista. A ratos salían retazos de arco iris. A pesar del ventazo frío con lluvia se podían extraer parches de belleza de esa singular tierra, faltaba Pink Floyd tocando the dark side of la Bardena. Ya de vuelta al albergue, el comedor estaba caliente y acogedor, nos hemos secado y nos lo hemos pasado bien, las migas estaban bien buenas y hemos hecho buenas migas.


Hasta otra.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Salida sábado 7 de febrero. Lezaun - Trinidad de Iturgoyen

 

El próximo sábado está programada la salida a propuesta nuestra. Un recorrido circular saliendo y acabando en Lezaun, pasando por la ermita de la Trinidad de Iturgoien por la zona de Andia. Para quienes no se acuerden de la ermita o no la conozcan (que no serán muchos/as) ahí va junto con el track una foto de ella hecha hace unos años porque alguna otra vez hemos andado por allí.


Esa excursión fue realizada en 2011, Galería de fotos.

Todas la páginas y previsiones de meteorología consultadas prevén que no llueve el sábado en esa zona (ni en Navarra) e incluso que haya sol además de alguna nube alta.

Os mandamos el track, cortesía de Javier Gómez.

Aclaramos que aunque en el track el sentido de la marcha que se indica es en sentido horario, lo haremos EN SENTIDO ANTIHORARIO.

Por supuesto habrá pastas, cocos y vinillo. Además la ermita y su refugio anejo es un buen sitio para almorzar y demás.

Hasta el sábado

Mari Carmen y Blas


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Hola a todos. Ayer, el tiempo (meteorológico) nos regaló (por fin) una tregua y a la salida de la excursión, el cielo lucía resplandeciente. Nos reunimos en Lezáun un grupo tan numeroso (más de treinta personas) que el encargado de la granja escuela Basabere nos tuvo que rogar que no le ocupáramos la flamante campa de aparcamiento que estaba preparada, al parecer, para un evento de magia. Se nos olvidó pedirle que nos teletransportaran a la cumbre a cambio de mover todos los coches. Debió suceder, de todas formas, algún suceso misterioso, porque al iniciar la andadura desaparecieron unos cuantos del grupo y no les volvimos a ver en toda la excursión (por lo visto, aparcaron arriba en la plaza, tomaron la subida directa a la cumbre, y sólo vimos a un par quedarse a las pastas).
Bueno, volvamos al inicio. Comenzamos a andar por una pista que discurre hacia el cañón del río Ubagua, en dirección a Riezu. Al cabo de un buen trecho, tomamos una desviación a mano izquierda que va ascendiendo por los cortados, brindándonos una visión panorámica de toda la garganta, que traza un amplio arco entre los dos pueblos. Desde nuestra atalaya se empieza a ver también la cola del embalse de Itoiz. Esta senda nos llevaría en unos dos km. hasta Iturgoyen, pero nosotros nos desviamos por una senda a mano izquierda que supera un segundo resalte y se interna en la sierra de Andía. Nos acompaña un bosque de robles, que en el alto deja paso a las hayas, así que la alfombra de hojarasca la tenemos garantizada. Como la roca es caliza nos libramos del barro.
La pendiente se suaviza, lo que es de agradecer tras los dos repechones. Seguimos ascendiendo tomando un ramal a mano derecha hasta llegar a la zona de praderas, donde nos reciben unos caballos con pelaje de invierno. Cruzamos la macropista que viene de Riezu, y atajamos por un terreno mixto de verde y roca hasta ganar la cumbre secundaria de Mugaga. Hasta aquí hemos atravesado un precioso lapiaz en formación, cuajado de Nummulites y con retazos de nieve. Bordeamos una pequeña dolina. Una suave bajada nos deposita al pie de la reducida cresta cimera, donde se alza la blanca ermita de la Trinidad de Iturgoyen. Por detrás destaca la altiva mole de San Donato-Beriáin. Dejamos a la derecha un pequeño nevero, mientras el grueso del grupo ya está cantándole a Carmen y a Blas su melodía favorita ("Feliz, feliz en tu día"). No es para menos. Hace falta mucho vino dulce para compensar el aire frío de la cima, ahora que el sol se oculta intermitentemente entre las nubes. La iglesia-refugio dispone de un amplio atrio, pero las arcadas y rejas dejan colarse el viento.
Desde aquí (1224m) la vista es muy dilatada, sobre todo hacia el Oeste y el Sur. Por orden aparecen Aitzgorri, Aratz, Urbasa, Cantabria, el León dormido, Yoar-Codés, Monjardín y Montejurra, peña Isasa al fondo, Artesa, Sarbil, Mortxe, y en un segundo plano, la Higa de Monreal e Izaga. No se ve mucha nieve, porque del Moncayo y el Pirineo sólo se divisan las estribaciones. Emprendemos la bajada por la cabecera del Ubagua. Es más corta, pero tan bonita como la subida, atravesando bosques, estrechamientos de roca con abundantes fósiles, hojarasca y resaltes, hasta llegar a una zona donde los leñadores han clareado el bosque cortando los ejemplares más robustos y dejando el hayedo bastante desolado, con lo que aparece el barro, que se acrecienta cerca del pueblo con la presencia de ganado, esta vez a los caballos les acompañan unas cuantas vacas. Una pena mancharse las botas cuando estamos tan cerca de la llegada. Al final han sido cerca de 15 kms con unos 670 m de desnivel, y son las tres de la tarde, con lo que nos hemos pasado un buen rato en el monte.
Ahora, para terminar, un sencillo problema de física: Un montañero sale desde Echarri Aranaz a una velocidad de 4 kms/h y llega a la cumbre a las 11 de la mañana. El resto del grupo sale de Lezáun a las 10, y recorre 9 kms a una media de 3 kms/h:
a) ¿A qué hora llega el grupo principal a la cumbre?
b) ¿A qué hora comienza a caminar el montañero teniendo en cuenta que la distancia entre Echarri y la Trinidad es de unos 16 kms?
c) ¿Cuántas horas tiene que esperar el montañero en la cumbre a que llegue el grupo principal?
d) ¿A qué hora debería haber salido para llegar a la vez que el grupo?
e) Plantea una hipótesis sobre las causas de la diferencia de velocidad entre una persona sola y un grupo numeroso y heterogéneo.
f) ¿Cuál estimas que ha podido ser la sensación térmica en la cumbre? (Analiza los distintos factores)
Un saludo (Mary Luz)

miércoles, 28 de enero de 2026

Salida sábado 31 de enero. Torre de Peña - despoblado de Peña

 

Recorrido que ya se ha hecho un par de veces, en 2018 y en 2020, (podéis ver la fotos pinchando en los respectivos años) de poco más de 11,5 km y 500 metros de desnivel que parte de Torre de Peña, cerca de la ermita de San Gabriel que son terrenos de Gabarderal, pero realmente no se sale de la población de Gabarderal como parece suponer el título que aparece en Wikiloc.

Paso alguno comentarios de Wikiloc.

“Tras pasar la iglesia y varias edificaciones por una pista , una vez finalizas las casas nos encontramos en la pista con un cruce de caminos . Nosotros hoy hemos tomado el de la derecha para tras unos pasos salir de la pista a la derecha de nuevo y tras pasar una balsa , continuamos por la cañada de los roncaleses . Vamos a seguir un buen rato por la misma hasta llegar a una bifurcación . A la derecha y en descenso seguiríamos por la cañada y a la izquierda tomamos una senda , hoy marcada por cintas de plástico que nos va a llevar por el collado Erica donde ya aparece el pastel de este paseo que no es otro que el desolado de Peña . Avanzamos por la senda que se convierte en pista para llegar a unos doscientos metros de la iglesia . En este momento , en una curva tomamos una senda a la derecha en dirección al cementerio donde se encuentra la sepultura del piloto británico fallecido en la II Guerra Mundial y a la que todavía hoy la engalonan con una corona de flores .

Volvemos sobre nuestros pasos para disfrutar del desolado de Peña y desde aquí por un paso dotado con una cadena pero sin peligro comenzamos a descender para llegar de nuevo a Torre de Peña , lugar donde hemos dejado el coche .”

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Hola a todos. Ayer anunciaban un día frío y lluvioso, y a pesar de los malos pronósticos nos juntamos 30 personas dispuestas a desafiar al temporal. El itinerario escogido iba de un pueblo en el llano, con fácil acceso rodado y de reciente creación a otro ya viejo, abandonado, cuyas casas a duras penas aguantan el paso de los años y de acceso complicado. Fuimos de Torre de Peña, un barrio de Gabarderal, fundado en 1960 por el Instituto Nacional de Colonización para propiciar el aprovechamiento agrícola de las tierras regadas por el canal de las Bardenas. A sus primeras 26 familias se les dotó de una casa, 10 hectáreas de tierra, un animal de tiro, una vaca y aperos de labranza (fuente: Wikipedia). Y nuestro objetivo era el despoblado de Peña. Su origen data del siglo XI,. en un peñasco bien defendido, con un robusto castillo del que hoy solo queda una esbelta torre, construída en tiempos de Sancho el Mayor como defensa contra los mulsumanes primero y más tarde contra el reino de Aragón

          Presentados los lugares, vayamos a la ruta:Para subir, evitamos la monótona pista, y alargando un poco el itinerario, fuimos por la Cañada Real, para subir el monte Veladillo (o Valdeviñas) de 877m. Una vez en lo alto, por un bonito sendero fuimos cresteando. A pesar de las nubes bajas, y de la neblina teníamos unas buenas vistas de los pueblos cercanos (Gallipienzo, Eslava, Aibar, Cáseda, Sangüesa y por supuesto Peña), La sierra de Leire estaba tapada por las nubes, y las Bardenas se veían e incluso, parecía que allí brillaba el sol. A nosotros nos cayó un chubasco que conforme subíamos pasó a ser de aguanieve. Íbamos bien preparados con nuestros paraguas y capas (excepto una que iba en mangas de camisa). La senda conectaba con una pista en el collado de Erica. Ya estábamos cerca de llegar a Peña y teníamos ganas de almorzar, sobre todo sabiendo que había pastas y  vinillo. Y encima por partida doble. Por una parte del cumpleaños y (no) jubilación de Amaya y por otro lado, también el cumpleaños y jubilación de nuestra nueva compañera de caminatas Mari Mar (acompañada de su amable hija que esperemos que repita). Estábamos un montón, y todas (pastas) fueron bienvenidas y tragadas. Cuando llegamos al despoblado aún caía aguanieve, por lo que la gente se dispersó en dos grupos buscando un abrigo, unos con Mari Mar en un pequeño edificio y otros con Amaya en el arco de entrada al pueblo, debajo de la iglesia. Unos pocos subieron a la Torre en lo alto del peñasco, alguno entró en casa abacial mejor conservada y restaurada, pero apuntalada. Mientras disfrutábamos del almuerzo. hasta el sol parecía querer salir y saludar.

          Antes de iniciar la bajada, un nutrido grupo fuimos a visitar al piloto con el rango de Wing Comander de la Royal Air Force británica. Su avión fue alcanzado por los baterías antiaereas del ejèrcito nazi en el sur de Francia, el 11 de noviembre de 1943, que en el publo celebraban sus fiestas patronales a San Martín. Creía poder llegar a los llanos del valle del Ebro. Pero el avión se incendió antes. Saltaron los pilotos en paracaídas pero a uno se le enredó en el avión que acabó estrellándose en la montaña de Peña, cerca del pueblo. El otro se salvó y aterrizó en Sos del Rey Católico. Junto al cementerio han instalado un buzón, ya que no se puede llegar a la cima a no ser que hagas salto de valla (o quedes con el de la llave). También visitamos la curiosa fuente. Bajamos por el camino más corto. Una bella senda rodeada de carrascas, coscojas y sabinas que desciende por la ladera hasta que se topa con maldita cerca de 2 metros de altura que nos obliga seguir su perímetro hasta abajo. Es en esta parte donde el camino está más encharcado. Y hemos de decir que a pesar de lo mojado que está el terreno, no nos llevamos a casa mucho barro. 

          Cuando el grupo de cola llegó a los coches, el resto estaba con las raciones y la cerveza en el Hostal Latorre y los más sibaritas comiendo un suculento menú en Yesa. Y nosotros nos fuimos raudos, antes de que la nieve que caía en Jaca nos dificultara la llegada (mientras en Pamplona llovía a raudales). Y ya cuando estábamos en el coche empezó a llover de verdad. En resumen, disfrutamos de un día de monte, en buena compañía, sin mojarnos mucho ni pasar mucho frío, celebrando dos jubilaciones y dos cumpleaños. Una vez más felicidades Amaya y Mari Mar.

          (Para los curiosos, Peña se deshabilitó en 1953, y un ermitaño (Arnaldo de Liedekerke) habitó la casa Abacial en los 60 durante tres años. Se alimentaba de pan, huevos, trigo y leche, que le subían de una vaquería de abajo y se la dejaban a 500 metros para no alterar sus rezos y meditaciones)

Julián

Despoblado de Peña, el encanto de un pueblo abandonado de Navarra en el que saborear la historia (okdiario.com)

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miércoles, 21 de enero de 2026

Salida sábado 24 de enero. Artieda - peña Nobla - Musera

 


Hola gente, para este sábado está programada una salida desde Artieda de Aragón para subir a peña Nobla y peña Musera.
Son casi 12 kilómetros con unos 500 metros de desnivel.
Parece que no lloverá y no pasaremos mucho calor.
Por lo que mandó Luis un buen grupo de gorostianos ya habéis hecho está salida, pero también se puede repetir.
En diciembre hicimos parte del recorrido, pero he decidido coger una ruta de un tal Berrún que es de confianza.
Al comienzo de la ruta hay aparcamiento.
Es un pueblo pequeño y muy bonito, además tiene un par de bares y al menos en uno de ellos dan comidas.
Nos vemos el sábado para celebrar mi cumpleaños.
Jesús


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Hola a todos. Ayer Jesús nos propuso celebrar su cumpleaños en la cumbre de Peña Musera, cerca de Artieda. El lugar era bonito, unas cómodas piedras sobre una ladera orientada al sur, con vistas a la sierra de Santo Domingo y superando la cresta, detrás del mojón, permite contemplar un panorama que se extiende desde el embalse de Yesa hasta la Canal de Berdún, con el tajo entre la sierra de Leyre y la de Orba que forma la foz de Sigües, tallada por el río Esca en su salida del valle del Roncal. Detrás destaca la altiva Virgen de la Peña. Nos perdimos el tapiz del Pirineo nevado al fondo, pero se intuían sus elevaciones.
Los pronósticos auguraban un día frío y nublado, pero sin lluvia. Acertaron, porque lo que nos acompañó durante buena parte de la subida fue directamente nieve, no muy copiosa pero lo suficiente para cubrir sendero y árboles con un manto blanco y mullido que nuestras huellas estrenaron. En este ambiente casi navideño nos deleitamos con los musgos que asomaban, la hojarasca bajo los troncos y el fresco "azúcar glas" que nos espolvoreaba de vez en cuando si soplaba una pequeña ráfaga de viento o si una mano malévola agitaba las ramas. En los letreros señalaba "Nevera", algo que nos resultaba obvio visto el ambiente invernal, ahora bien, si se trataba de una construcción no alcanzamos a verla, sólo rodeamos un pequeño agujero que más bien parecía una trampa para incautos. La verdad es que había que estar bastante atentos para no resbalarse, sobre todo cuando la nieve ocultaba tramos de roca.
De todas formas, el sendero que lleva al cordal está bien trazado, aunque el track parece que proponía una subida alternativa más a la izquierda, así que nos separamos un trecho del sendero marcado para pronto regresar a él. Cuando llegamos a la loma, parte del grupo decidió evitar el desvío a Peña Nobla, el punto culminante de la sierra, con 1079 m. de altura, y dirigirse directamente a Peña Musera (990 m.), al otro extremo del cordal. El resto del grupo hicimos un alargajo de media hora (entre ida y vuelta que nos aproximó hasta la zona donde la cresta comienza a bajar. El punto culminante estaba un poco antes, pero la diferencia de metros se podía compensar subiendo a un puesto de caza por una escalera que parecía segura pero que luego nos dimos cuenta que estaba simplemente apoyada sobre la plataforma, que tampoco estaba a demasiada altura.
Teníamos prisa para reunirnos con nuestros compañeros/as para almorzar, que el estómago ya se estaba quejando tras más de dos horas de marcha (la nieve ralentiza un poco el paso). Pero, rebasado el punto por el que habíamos accedido a la cresta, comenzaron a aparecer carteles desconcertantes, señalando la cumbre en sentido contrario y todavía a hora y media de donde estábamos. Era como para desanimar a cualquiera. Sobre todo cuando, al llegar al cruce desde donde partía el camino de bajada, las señales indicaban "Peña Nobla" en descenso. Haciendo caso omiso a la "sociedad de la información", continuamos prácticamente en llano hasta la cumbre occidental de la sierra, que no estaba tan lejos y donde, como he dicho al principio, encontramos un buen sitio para almorzar (Ya nos lo habíamos ganado, llegamos cerca de las dos). Los del primer grupo, al parecer, ni siquiera llegaron a ese punto y optaron por acortar la ruta y bajar directamente a partir del segundo cruce). El sol nos había acompañado durante prácticamente todo el tramo crestero, de casi tres kilómetros. Era de agradecer, además que el viento estuviera en calma. De vez en cuando se abrían pequeños miradores. Uno nos ofrecía una visión del pueblo, casi en la vertical, otro tenía un panel para la observación de rapaces. A nuestros pies destacaban también el serpenteante río Aragón, los viaductos de la autopista y el larguísimo puente nuevo de la carretera de Sos, previsto para rebasar el recrecimiento del pantano. Más al fondo, Sigüés se distinguía cercado por su muralla de hormigón.
La bajada resultó tan interesante como la subida. Seguían los letreros despistantes (Yo creo que se les desordenaron cuando los llevaban y luego los colocaron a voleo). Pasamos bajo un cortado y sorteamos algunas rocas que, al parecer, se habían desgajado desde arriba. El robledal cedió paso a un pinar y la nieve desapareció, de manera que el descenso fue bastante cómodo, y el camino trazó una diagonal buscando el pueblo, donde desembocamos cerca de las cuatro, cuando los bares estaban cerrados y sin más que hacer (casi se estaba poniendo a llover), nos volvimos tras disfrutar de un interesante recorrido.
(Mary Luz)


Sólo quiero resaltar que todos los que subimos disfrutamos de la belleza de un paisaje cubierto de nieve recién caída, y que a pesar de haber hecho hace unos pocos años este mismo recorrido, resultó totalmente nuevo. (Julián)

jueves, 15 de enero de 2026

Salida sábado 17 de enero. Cambio en programa. Monte Plano desde Santa Brígida

 

En vista de que las predicciones meteorológica para el sábado no son en absoluto buenas, ni para la zona ni para ninguna otra parte de Navarra porque parece ser que nos atraviesa un frente de lluvias, no hay forma de estar seguro de si habrá o no batida de caza en el barranco de Obantzea y a mi me apetecía disfrutar del recorrido del barranco y no sufrirlo, he decidido ya cambiar la propuesta y dejar el barranco de Obantzea para mejor ocasión.

En vista de que las predicciones de lluvia son generalizadas para el sábado según todas las aplicaciones que he consultado he decidido cambiarla ya a la mejor alternativa que se me ha ocurrido que se puede hacer en cualquier condición meteorológica, Monte Plano.

Ya se hizo algo parecido en 2018, ver Galería de fotos, es un recurso fácil porque es un recorrido cercano, en las proximidades de Olite, casi completamente llano y de algo menos de 11k aunque si el tiempo nos da un respiro se puede alargar hacia el norte, ¡esperemos que no tengamos también cazadores¡ (lo que tampoco me extrañaría).

Hasta el sábado, tendremos pastas y vinillo

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Luis lleva una semana preocupado por la salida programada para este sábado, anda enemistado con el tiempo. Pese a los pronósticos adversos y tras consultar la IA de Meteo Blue, nos hemos tirado a la piscina nada menos que 20 inconscientes.

Nieblas, lluvia fina en Artica. Nos hemos dicho: cuando pasemos el Carrascal mejorará. Con ese firme pensamiento hemos arrancado. Llegados a Tafalla siguen las mismas nieblas y humedad, pero no precipita.

Los coches precedentes habían aparcado “inexplicablemente” junto a la autopista, no lejos del camping de Olite. El track del proponente en el whatsapp proponía iniciar la caminata en la ermita de Santa Brígida, distante a unos 2 km. Discusión acalorada entre el personal, pero la sangre no llega al río, el Cidacos queda algo lejos. En resumidas…El track del correo y el del whatsapp difieren en el punto de inicio y en algún breve tramo del recorrido. Concluimos que la informática no se equivoca, pero no está libre del error humano. Todos en posesión de la verdad.

Caminamos con las protecciones de la lluvia a mano por si acaso. Senderos claros, caminos anchos a tramos, suelo mojado, pero sin precipitación, poco barro. Hacia las 11:00 cae una ligera langarra, se abren algunos paraguas, otros son insensibles a las gotitas. Alternancia de ligeras lloviznas que un pluviómetro no las consideraría ni como precipitación de 0,1. Temperatura en todo el trayecto de 7-8 grados

Almuerzo bajo la protección de unos encinos cuya hoja retenía en parte la precipitación. Pastas, (cocos incluidos) y botellas a cargo del cumpleañero. Tiene lugar la habitual felicitación cantada desafiando a la lluvia. Faltaba en el cuarteto el barítono Pedro, por un despiste en uno de los muchos cruces de caminos. Nada extraño, por otro lado, se pierde fácilmente el contacto visual con el grupo; es terreno casi llano, muy arbolado, repleto de senderos y caminos.

No han faltado las explicaciones geológicas, botánicas, micológicas…que al mismo tiempo han servido para el reagrupamiento. En el recorrido hay varios balcones naturales, pero hoy el paisaje que se podía contemplar era reducido y quedaba deslucido. La ermita de Santa Brígida, protegida por elevados muros, debe de encerrar algo valioso que no hemos podido comprobar, pues la puerta de acceso se encuentra muy protegida.

Más arriba he mencionado un recorrido por terreno llano. Ha habido un tramo por terreno llano-llano, apto para construir un extenso aeropuerto. Alguna vez ha sido tierra de cultivo; ahora mismo tiene aspecto de abandono, salvo que se encuentre en barbecho continuado de años. Que no se entere Tramp.

Hemos terminado el periplo de algo más de 11 km, con un desnivel inferior a 150 m, con los paraguas abiertos. La precipitación ha ido a más y la temperatura a menos. Pinchos y cañas en el bar del Camping como recompensa. Agur!!

viernes, 9 de enero de 2026

Salida sábado 10 de enero. Circuito Zandio - Aliseto-Señorío de Beráiz - Osácain



La ruta propuesta para este sábado es un paseo por el cordal que en las inmediaciones de Ostiz se levanta, para en suave progresión alcanzar su máxima altura en el Aliseto (Elixato). Nosotros iniciamos la salida en Zandio, pequeño pueblo del valle de Olaibar. Antes de iniciar la subida, pasaremos por el señorío de Beraiz, que tuvo un tiempo en que se podían celebrar eventos y banquetes. Para entrar en el señorío debemos pasar por una doble alambrada: en la primera hemos de buscar el punto donde un árbol la ha tumbado a mano derecha de la langa y la segunda por el paso atado con una cuerda.
(“Señorío de Beraiz es una finca de 240 hectáreas de extensión, situada a sólo 13 kilómetros de Pamplona. Cuenta con un espectacular entorno natural, tanto por sus montes y bosques, como por su precioso lago y embarcadero.…..)


Desde Beraiz, vamos subiendo al cordal que separa el señorío y regata de Beraiz con el de la regata de Zubiondoa /Oyalde , que riega los pueblos de Burutain y Etsain. Antes de llegar al monte Elixato y para no alargar la excursión bajamos a Zandio, pasando y visitando Osacain (El Aliseto es un monte sin vistas, que para poder tenerlas nos tendríamos que acercar a la vecina Peña Berrondo en su ladera norte)
El que avisa no es traidor: En mi reciente inspección del recorrido, constaté que las recientes nevadas caídas han hecho estragos en los pinares que vamos a recorrer, tumbando un montón de árboles y pinos de gran porte, que nos saldrán al paso dificultando la progresión. La gran mayoría se podrá cruzar sin dificultad, unos pocos (¿una docena…?, no los conté), habrá que rodearlos. De todas formas ninguna dificultad que no sea evitable, como la vida misma. El barro que lo hay, es asumible y espero que esté congelado.
El recorrido total apenas alcanza los 10 km y el desnivel absoluto no llega a 300 m.


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Hola a todos. Continuamos con nuestras salidas invernales cerca de Pamplona. Asistencia bastante mermada porque San Google profetizaba el Diluvio universal. Algunos esperamos a que amaneciera para terminar de decidirnos. Sin embargo, la relativa altura de las nubes que deja ver las cimas, algo pintadas de nieve, y la escasa intensidad de la lluvia, en ocasiones intermitente, nos anima a sacudirnos la pereza. Al final nos juntamos diez gorostianos, más que suficiente para un itinerario ya conocido, y los justos para la capacidad de una cabaña de cazadores que nos permitirá guarecernos durante el almuerzo. Salimos de Zandio pasando (con precaución) junto al lavadero, tomando una pista en dirección Norte, que pronto abandonamos para emprender una bajada barrosa hasta el cercano señorío de Beroiz, que en tiempos fue lugar de recreo, con restaurante, lago y embarcadero. Ahora el entorno ofrece una imagen desierta y algo decadente, más dedicada al aprovechamiento ganadero que al ocio dominguero, de manera que tras las consabidas fotos, emprendemos el ascenso, primero por pista y luego por prado, hasta la cresta que nos disponemos a recorrer. Hemos recortado un trozo del camino previsto, ante la dificultad de vadear un arroyo crecido. Los caballos nos han acompañado durante un trecho, y ahora sólo nos marca el sendero un viejo perro pastor con aspecto de oveja, al que tenemos que quitarle de vez en cuando las ramitas y zarzas que de vez en cuando se le enganchan en su tupido abrigo de lana. Pisamos por primera vez la nieve, aunque la fina lluvia hace que sea cada vez más escasa. La pista de arriba se encuentra libre de troncos, que nos dificultaron mucho el paso la vez anterior, y sobre todo libre de cazadores, lo que nos ahorra la incomodidad de tropezarnos con jabalíes abatidos.

De vez en cuando hay alguna palomera, pero lo que a nosotros nos interesa es encontrar alguna cabaña abierta. Encontramos una especie de contenedor metálico que alberga en su interior un par de mesas y unas pocas sillas, además de un frigorífico y algo de leña apilada. Almorzamos sin entretenernos mucho, para no quedarnos fríos, mientras "Txuri" se queda fuera esperando que le caiga algún regalito por hacer de guía. Seguimos la ruta sin pasar por el Aliseto, y encontramos una pista de bajada cubierta por gravilla, lo que permite que nos sacudamos el barro que nos quedaba en las botas. Hemos descendido ya por debajo de la cota de nieve, y en una curva de la pista nos encontramos unos cuantos vehículos. Al final sí que había una batida de caza, sólo que un poco más abajo que la otra vez. Afortunadamente, no nos hemos cruzado con ellos. Pronto llegamos a Osacáin, desde donde una cómoda pista nos devuelve al punto de partida. No hemos llegado a las cuatro horas de caminata (paradas incluidas), pero el frío se hace sentir en la ropa y los pies. Por suerte, durante la andada no hacía viento y a veces parecía que el sol pugnaba por salir. Nos despedimos de nuestro amigo perruno y terminamos la mañana en el cálido cobijo de Lorentxo. (Mary Luz)

jueves, 1 de enero de 2026

Salida sábado 3 de enero. Circuito Paternain - Ibero - Echauri

 

Hola a todos, este sábado primero del año tocaba subir el monte Artola, desde Latasa, pero va a llover y va a llover toda la mañana, por lo que subir un monte barroso, resbaladizo y mojándonos no merece la pena y es mejor dejarlo para cuando haga buen tiempo.
En su lugar propongo, un paseo por pista apta para hacerla con paraguas por un triángulo que une los pueblos de Paternáin, Ibero y Echauri, los tres merecen la pena visitarse, y en Echauri, a mitad de recorrido hay un bar que nos puede servir para almorzar y tomar algo caliente. Saldremos de Paternáin, y nos dirigiremos a Ibero, pasando antes por un bonito mirador donde se ven las confluencia del río Araquil con el Arga. En Ibero es curioso su cementerio, su iglesia, su lavadero, las pasarelas que cruzan el río y el molino que está en la otra orilla. No es recomendable cruzarlas porque húmedas están muy resbaladizas, y a nadie le apetece un baño con este frío.
A Echauri iremos por el reciente paseo fluvial abierto, que nos lleva a los lavaderos. El bar donde almorzaremos está en la parte alta del pueblo, por lo que subiremos y visitaremos su necrópolis medieval, su iglesia y su bar.
Para volver a Paternain, cruzaremos el puente y volveremos atravesando los viñedos del señorío de Otazu. El track vuelve lo más cerca posible del rio Arga, pero es posible evitar la pista que no sé si estará barrosa, por otras que van más al interior. De todas formas pasaremos por el señorío de Eriete.
Por supuesto, esto es una propuesta. si a alguien se le ocurre otra la puede proponer.




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Hola a todos. Ayer esperábamos un día pasado por agua, por lo que cambiamos la ruta prevista, cerca de Irurzun, a un paseo por la Cuenca de Pamplona, entre las Cendeas de Cizur y de Olza. Es una de tantas "rutas del agua" que recorren nuestro viejo reino. Salimos desde Paternáin veinticuatro gorostianos, y nos encaminamos hacia un cercano cerro desde donde se divisa la confluencia de los ríos Arga y Araquil, similares en caudal y en recorrido. Al lugar se le denomina mirador de la Peña, y está decorado por un círculo de piedras en plan cromlech. Posiblemente se trate de algún monumento funerario. Habíamos pasado ya un memorial a la salida del pueblo, y teníamos otro bien cerca, en la carretera de Ororbia a Ibero. Una cómoda pista nos llevó a este último pueblo, donde aprovechamos para visitar el cementerio, situado en el interior de los muros de una antigua iglesia, que conserva todavía la portada y el ábside. De ahí, Ibero queda a un tiro de piedra. Pasamos junto a Isterria, la parroquia y aprovechamos para visitar el lavadero y las pasarelas. Al otro lado del río tenemos un molino y más hacia el puente, una presa desde donde sale un canal que alimenta la central energética del cercano Echauri. Estábamos tan atentos a que nadie se pusiera a cruzar las resbaladizas pasarelas que no nos dimos cuenta de que el verdadero peligro estaba junto al lavadero, donde una ligera humareda desvelaba la existencia de un manantial de aguas termales. Debían estar realmente apetecibles, a juzgar por la gente que decidió probarlas. No sé si fueron las lamias o el espíritu de Josemi que se había puesto juguetón. Así que abandonamos rápidamente el lugar, aunque no dejamos de aproximarnos al agua. Una balsa que suponemos correspondería al antiguo balneario (cerca está también Belascóain, estamos en zona de fallas), la pista y el puente construído recientemente para alargar el parque fluvial, y el canal que discurre paralelo al camino. Llegando a Echauri, teníamos que decidir entre visitar el lavadero o subir al pueblo para almorzar a cubierto y dejar el lavadero para cuando bajáramos al puente.
Sin embargo, el grupo volvió a sentir la irresistible llamada del agua y cuando habíamos subido la mitad de la cuesta, tomaron un escabroso camino que pasaba junto a otro manantial con una balsa y volvieron a perder la altura que habíamos ganado para ir antes al lavadero y subir 118 escalones que nos dejaban en el bar Sarbil, un estupendo mirador sobre el río y las huertas. Pero como en la sala principal estaban preparando las mesas para un banquete de bodas, decidimos ir al cercano bar del frontón, y de paso visitar las dos torres de la población. Lo único es que, al desviarnos del recorrido previsto, nos habíamos dejado atrás la necrópolis medieval que hay junto a la ermita. Como teníamos guía local, antes de llegar al bar, tenía ganas de enseñarnos un mirador (justo el que estaba previsto en el camino de bajada). Y la gente se vino tan arriba que decidió almorzar allí, ya que ni llovía ni hacía tanto frío (con lo calentito que se estaba en la Sociedad...)
Habíamos tenido dos bajas en la primera parte del recorrido, ahora se separaron otras dos personas, que tenían una celebración, y el resto bajó hacia el puente que va al señorío de Otazu para caminar entre viñedos y pasar junto a unas ruinas que no se podían visitar. Desde allí, la vuelta a Paternáin por la senda se preveía barrosa, por lo que el personal decidió seguir por la carretera y llegar al coche con las botas más o menos limpias. Al final no nos llovió, y esta vez sí, terminamos con un pincho en el bar, colofón para un día con sobresaltos y cementerios, que seguía a otro de tanatorios y funerales. Esperemos que 2026 no siga en esta tónica y el año sea próspero para todos y que a nadie se le atragante el Rosco de Reyes. (Mary Luz)


P.D Para el que le interese, añado un artículo sobre el antiguo balneario de Ibero.